Los escritores participantes este fin de semana en la Matiné Manuel Pacheco, en el descubrimiento de la casa en que nació hace 101 años y en el posterior coloquio libre para recordar al escritor universal extremeño, han solicitado al Ayuntamiento de la localidad que, sin prisa pero sin pausa, se lleve a cabo el inventario de libros, epistolario, manuscritos y otros documentos mecanografiados que la Biblioteca Manuel Pacheco guarda en depósito, al formar parte del legado y expolio al poeta.

Entre los citados documentos son de especial valía los relatos cortos y prosemas que no entraron en la primera edición en prosa de 1995, por ser de valiosa calidad, aunque no fueron seleccionados por Pacheco.

La solicitud ha sido avalada entre otros que se están adhiriendo por los siguientes amigos y lectores de la obra del poeta oliventino: Margarita Perera, Pablo Hernández, Agustín Lozano, Carlos Baena, Pedro de la Heras, Rosa Lencero, Justo Castellano, Javier Feijoo, Juan Manuel González, José Carlos Cubiles, Antonio Requejo, Manuel Iglesias, Clara Blázquez, Antonio Viudas y Cándido Vicente.

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El Comité Científico Técnico 100 años de Manuel Pacheco, creado el pasado año en Badajoz con el fin de fomentar la lectura y recreación de la obra del poeta extremeño, y la Asociación Migas, creada en Badajoz en 2010 con el fin de servir de puente con otras asociaciones culturales de la región para buscar proyectos comunes, organizaron este domingo en Olivenza una Matiné Cultural para celebrar el 101 aniversario del nacimiento del poeta extremeño.

En la casa en la que nació, el número 21 de la actual calle Gabriel y Galán, el alcalde de la localidad, Manuel José González Andrade, acompañado por varios lectores de la obra del poeta oliventino, descubrieron la placa que representa el óleo en cerámica que Antonio Vaquero Poblador pintó y donó a su amigo, albacea del espíritu de Manuel Pacheco, Antonio Viudas Camarasa. En palabras del escritor Moisés Cayetano Rosado, “el retrato que azulea la cerámica es como un guiño a la transfronteriza población de Olivenza, tan rica en azulejería en sus diversos monumentos religiosos, y el azul enciende la casa que ilumina el camino que nos lleva siempre hacia Pacheco, la casa encendida”.

Tras el acto del recordatorio, numerosos amigos, lectores y seguidores mantuvieron un coloquio sobre su obra y finalmente, mantuvieron una comida de hermandad.


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