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Miguel Simón Galindo (Plasencia, 1950), catedrático de Geografía e Historia jubilado, realizó los estudios de Comunes de Filosofía y Letras en la Universidad de Granada y se licenció en Filosofía Pura en la Universidad de Valencia. Posteriormente cursó las licenciaturas en Historia Contemporánea y Derecho en la Universidad de Extremadura.

Fue profesor agregado de Geografía e Historia (1977-1984) en los IB “Bárbara de Braganza” de Badajoz y en “El Brocense” de Cáceres. Catedrático de la especialidad (1984-2012) en el IB “San Pedro de Alcántara”, de Alcántara; en el INBAD de Cáceres, recién creado como centro autónomo (1985-1995), y en el IB “El Brocense” de Cáceres (1995-2012).

Durante su curso en Alcántara (1984-1985) promovió la creación de una Asociación de Estudios Comarcales (ADECO) junto a diferentes fuerzas sociales de la comarca, en un intento de salvar la desconexión entre la escuela académica y la escuela paralela.

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Durante su estancia y dirección del INBAD de Cáceres (1984-1989) funda la revista “EXTENSIÓN 10”, que centra su atención en las estrategias de este tipo de enseñanza, como puede observarse en algunos de sus artículos publicados en la misma: “La enseñanza a distancia, un sistema educativo abierto” (1987) o “La enseñanza a distancia en el marco de una educación permanente diferente” (1989).

En 1984, en línea con la preocupación por una enseñanza creativa y de calidad, promueve, junto a otros compañeros (Marcelino Cardalliaguet, Isidoro Fernández, Gonzalo Barrientos, Ángel Rodríguez y Francisco Torres Escobar) la creación de un grupo de renovación pedagógica (CÁRABO), referente durante la década de los 80 y parte de los 90 de la innovación educativa en Extremadura en el área de Geografía e Historia. Sus coloquios anuales servían de encuentro y debate, en los que los docentes exponían sus investigaciones, que, a modo de ponencias o comunicaciones, eran recogidas en las Actas que publicaba la Diputación de Cáceres.

El autor ha participado como profesor-ponente, coordinador o comunicante en múltiples simposios, congresos, coloquios, jornadas o seminarios permanentes sobre temas de su especialidad, como en su comunicación en el Congreso de Estudios Históricos sobre Plasencia y su Tierra (Plasencia, noviembre de 1986).

Ha publicado las siguientes obras: “Los medios didácticos para la enseñanza práctica de Geografía e Historia en Bachillerato” (ICE-Uex, Salamanca, 1983), en colaboración con el profesor Cardalliaguet, recientemente fallecido; “Notas en torno a la enseñanza de la Historia”, en colaboración con Josep Fontana y Rodríguez de las Heras (IC “El Brocense”, Cáceres, 1983); “El entorno. Punto de partida de un aprendizaje integrador” (Diputación de Cáceres, 1985); “Esbozo bibliográfico de Alcántara y Comarca” (Anales de ADECO, 1987); “Enseñar Historia. Quince años después” (Cáceres, 1990).  Es autor, junto a otros, de los “Cuadernos del Conocimiento del medio de Extremadura”, editados por Santillana para 4º, 5º y 6º de Primaria (Madrid, 1992 y 1994). También el “Cuaderno del Conocimiento del medio de Castilla y León” para 6º de Primaria (Madrid, 1994) y “Una aportación al estudio de la Alta Extremadura” (Cáceres, 2019. [i] Entre sus publicaciones en revistas y medios de comunicación, destacan: “Enseñanza, aprendizaje y Ciencias Sociales” (Andecha Pedagógica, Oviedo, 1985), “Condición de catedrático: una estafa de la Logse” (1991) y “Logse, de la ilusión a la desesperanza” (1994).

En “Aportación al estudio de la Alta Extremadura”, el autor se formula una serie de interrogantes en torno a los diferentes pueblos que irán tejiendo la historia de esta tierra que, según afirma, no han sido suficientemente aclarados o carecen de la formulación de hipótesis o conjeturas que deben ser contrastadas con los hechos, que Karl Popper considera el genuino método científico. Los interrogantes sobre qué pueblos y en qué momento se asientan en esta tierra han conducido a enconadas controversias: si los pueblos preindoeuropeos que se asentaron eran realmente celtas o si los griegos fueron, o pudieron ser, los primeros pobladores de la zona, cuestión que responde a simples elucubraciones, cuando algunos autores relacionan su presencia con una gran ciudad llamada Ambracia. Sobre la romanización en el Valle del Jerte, se pregunta si fue una simple zona de tránsito para Roma, por su alejamiento de la Vía de la Plata, uno de los ejes de la red viaria romana. Y por qué la presencia visigoda fue casi inexistente en el Valle del Jerte y sí tuvo incidencia en La Vera, y si la Transierra, término con el que los textos de los siglos XI y XII designan el norte de la provincia de Cáceres, vivió una despoblación total durante estos siglos. A la tesis de la despoblación, defendida por historiadores como Sánchez Albornoz y Gómez Menor se opuso frontalmente Menéndez Pidal, que considera que nunca hubo una despoblación total, tesis que abraza el autor. De otro lado, se pregunta también si fueron los árabes o bereberes quienes habitaron la zona y cuestiona las expediciones cristianas de Ramiro II en la Vega del Escobar. Asimismo, pone en tela de juicio el mito de tierra de tolerancia y convivencia entre las tres culturas y las tres religiones monoteístas en la España musulmana. Finalmente, se adentra en la presencia judía en la Tierra de Plasencia… y, así, va desgranando la historia de España vivida en la Alta Extremadura hasta llegar a la primera mitad del siglo XX.


[i] Vid.: Simón Galindo, Miguel: Una aportación al estudio de la Alta Extremadura. Cabrero o la historia de una emancipación, Gráficas Morgado, Cáceres, 2019, primera edición, 276 págs.

 


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