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INDUSTRIALIZAR EXTREMADURA (2). DE LA TIERRA SANA A LA MESA.

(Hacia una ecología de la atención).

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Es hora de que la producción de alimentos la consideremos en todo el ciclo completo, desde su producción primaria, en los suelos, hasta su puesta a punto en la mesa. Nos va en ello los modos de vida, y trabajo digno, ya sea en el campo o en la ciudad. Nos va en ello las repuestas que estemos dispuestos a realizar para evitar los mayores impactos sanitarios, climáticos y biológicos, independiente en donde habitemos.

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Repuestas para poner en práctica en cada territorio de una manera sistémica, a fin de encarar el futuro de la alimentación y de la pobreza asociada, que un sistema extractivista y global nos ha ofrecido, deslumbrándonos como progreso y desarrollo vital. Eso sí en muy pocos países en el mundo y a una población mínima.

Respuestas que las podemos denominar soberanía alimentaria, o autosuficiencia productiva, pero en las cuales todo el sistema alimentario debe ponerse a ello si queremos frenar el despoblamiento; así como impulsar que los jóvenes formados y foráneos se pongan a trabajar con prácticas y saberes aún no desaparecidos. Y sin embargo fundamentales para la supervivencia humana.

Respuestas que ya no son meras alternativas, ni meras oportunidades de obtención de productos elitistas y de gran calidad. Sistemas que no solo contemplan las explotaciones agrarias o ganaderas, sino los territorios donde se transforman y las comunidades que lo habitan. La producción y la alimentación sana, limpia y justa ya han iniciado su implementación a través de los sistemas agroecológicos en todo el mundo.

La agroecología que como disciplina científica empezó en la década de 1930, hoy en su aplicación local proporciona algunas de las calves; diversidad, creación conjunta e intercambio de conocimientos en igualdad hombres y mujeres, sinergias, eficiencia, reciclaje, resiliencia, valores humanos y sociales, cultura y tradiciones alimentarias, gobernanza responsable, economía circular y solidaria. ( Ver: FAO, 2020).

Por tanto, desde la agroecología, ya no se trata de entender los alimentos solo en el inicio del sector primario, sino de todo un proceso, el de cómo son obtenidos, transformados, distribuidos y tasados hasta llegar a ser consumidos. Todo un encadenamiento que implica a toda una economía regional de los sistemas que debe integrar todos los procesos ecológicos habidos y por haber.

Y en esta perspectiva Extremadura tiene el territorio idóneo para no llegar a “vendérselo al mejor postor”. Tiene aún una población que vive en ciudades medianas y pueblos agrarios, muchos agricultores y agricultoras, ganaderos y ganaderas con un legado de conocimientos único que sin embargo duda, en las condiciones actuales de producción intensiva y de una PAC oscurantista, poder trasmitir a hijos e hijas aun teniendo una formación profesional y universitaria complementaria para ello. Toda sociedad necesita intercambio generacional de conocimientos sino quiere desaparecer.

Y resulta que el sistema agroecológico integra los conocimientos científicos, económicos y sociales que los jóvenes, extremeños y foráneos, poseen y poniéndoles a trabajar junto con los actuales productores de alimentos obtendrían resultados económicos asombrosos. La propia universidad debería aprender de ese dialogo constante. Toda una formación que hoy se pide para transitar hacia los alimentos sanos, que se adquiere, por tanto, de manera práctica, sobre el terreno, donde la investigación es un factor clave y donde se utilizaran las nuevas tecnologías aplicadas a la realidad productiva que se precise en cada momento y no como “pócima mágica”

Producir con futuro es hacerlo con un uso óptimo de los recursos naturales, trabajar con la naturaleza mejorando la fertilidad de los suelos, aplicando sabiamente abonos y microorganismos naturales no tóxicos. Es hacerlo usando las mínimas cantidad de energía y de agua, así como la maquinaria especifica que dé respuesta a un uso continuamente mejorado del suelo y de las plantas que cada labor precise.

Y para todo esto se precisan, industrias en la región que lo pongan en marcha y lo atiendan. Se precisan nuevos equipos y técnicas que vayan sustituyendo a los manejos anteriores.  Una oportunidad para impulsar ese tipo de industrias nuevas que se requieren tanto a nivel regional como peninsular. También, empresas que produzcan especies adecuadas al clima y el suelo de cada zona, empresas de semillas locales y contrastadas que brinden toda la variedad natural y seguridad requerida. Escuela de pastores más allá de ser simple guardián de ganado. Otra vez la asistencia técnica de acompañamiento continuo será capaz de retener personas formadas.

Pero todo el ciclo no termina ahí. En la economía más humana propuesta desde la agroecología (una economía de los sistemas) se tiene muy en cuenta las actividades de transformación, así como de la gestión relativa a la distribución y venta.  La cadena de precios debe seguir de la mano del sistema agroecológica hasta la mesa, para lo cual lonjas, almacenista, mataderos y distribuidores más atentos a precios, costes y beneficios que al equilibrio de toda la cadena de relaciones de valor.  El consumo colectivo, de restauración y del hogar deber ser cercano y en circuitos cortos, si de verdad pretendemos que del éxodo poblacional solo queden los turistas para verlo. Y luego pretenderemos que nos paguen por ello.

Para lo cual se precisa que las políticas industriales y de empleo se “agroecologicen”. Si desde Europa se pretende “reconstruir el futuro” Extremadura tiene una oportunidad en la que parte de los fondos europeos sirvan para transitar hacia un sistema completo agroecológico dada las características estratégicas y de supervivencia regional. Y donde la burocracia y las normativas correspondientes reciban el verdadero asesoramiento y acompañamiento de los funcionarios “agro-eco responsables”.

Para favorecer la extensión y demostración de lo agroecológico como sector estratégico de futuro, para vincular experiencias que creen malla territorial, ya comenzaron los diversos encuentros preparatorios del primer congreso de agroecología Extremadura (primavera 2021) que se pueden seguir y recibir desde su web. Atentos

¿De quién dependemos cuando nos alimentamos?


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