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Esta es una manera de encabezar un artículo que puede parecer extraña, pero me da no se qué ver a la gente con sus botellas de agua y con la posibilidad de sobrecargar el riñón.  Que puede y debe ser sustituida, si de hidratarse se trata con un gazpacho que no lleve sal, con la composición del encabezado. La misma nos daría sed.

Ya he escrito en uno de mis libros que necesitamos suministrar diariamente materiales para la misteriosa, precisa, variada y complicada fabrica que es el cuerpo. Los materiales de construcción son proteínas, carbohidratos y grasas: los macronutrientes.

El gazpacho está repleto de micronutrientes que nuestro cuerpo no puede fabricar, como pueden ser las vitaminas que no dan energía, pero que sirven para multitud de funciones. Cuando ponemos aceite de oliva en él es porque ya lleva en sí mismo casi todos los micronutrientes, pero es que las vitaminas solubles en grasa A,D,E, van a encontrar en el resto de componentes unos buenos transportadores. Algunas de ellas, como la vitamina D son hormonas o actúan como tales, pero sin la D no podremos aprovechar ni mantener el calcio. Todas se almacenan en el tejido adiposo o en el hígado, lo que quiere decir que si las tomamos en pastillas pueden ser tóxicas al acumularse y alcanzar concentraciones tóxicas. Esto es algo que no puede ocurrir con la alimentación.

Estas vitaminas del mejor de los líquidos, el gazpacho, van a ser utilizadas para producir coenzimas. También son antioxidantes, puesto que inactivan los dañinos radicales oxígeno tan afanados en acortar nuestra existencia.

Perdemos millones de células cada día, en todos los órganos incluidos aquellos componentes encargados de fabricar las células de la sangre

Para reconstruir todo ello se necesita, agua, minerales, proteínas, aceite, vitaminas y fibra para nuestras afanadas bacterias intestinales que también fabrican componentes para las células de nuestros intestinos, además de algunas vitamina.

Por eso empiezo con el gazpacho, porque tiene casi todo lo que necesita nuestra fábrica. También nutrientes minerales. El gazpacho en sí está constituido en sus ingredientes por componentes de buena calidad que aportan macro minerales como el sodio, calcio, potasio, cloro, sulfuro, y magnesio. Son los principales componentes de  las enzimas, hormonas y la hemoglobina. Bebiendo gazpacho, quizá un par de vasos al día, que pueden sustituir al menos litro y medio de agua, ingerimos microminerales, iones cromo, cobalto, cobre, yodo, hierro, magnesio, selenio, zinc.

Unos y otros necesitan proteínas transportadoras que también ejercen un control de sus concentraciones. Así que cuidado con las dietas vegetarianas. Un buen desayuno en día de calor sería huevo, que tienen todas las vitaminas y minerales, o jamón curado, con pan integral, por aquello de la fibra, por su riqueza en minerales y vitaminas.

Yo le pongo al gazpacho dos cucharadas de copos de avena integrales. Se recomienda 35 gramos al día, la mitad por la noche con Danacol, que contiene péptidos de la leche que bajan el colesterol, ya que la leche baja el colesterol y regula la tensión arterial.

Todos los componentes del gazpacho llevan fibra, por lo que esta se va a unir a ciertos compuestos tóxicos, que incluye ciertos cancerígenos, reduciendo su absorción, también disminuyen la absorción del colesterol, el estreñimiento, las hemorroides, las diverticulosis bastante frecuentes, el cáncer de colon, baja la absorción de azúcar y previene la diabetes. Ahora, si nos pasamos de fibra podemos impedir la absorción de hierro, calcio, y vitaminas.

Hemos incluido tomate y sandía porque tienen las propiedades de ser vasodilatadores, además de protegernos de la hipertensión y de la formación de coágulos, por el licopeno del tomate en el fortalecimiento del sistema nervioso y circulatorio y que el aceite de oliva también ayuda a mejorar nuestra salud cardiovascular.

La sandía y el tomate son una gran fuente de beta-caroteno (por eso ese color rojizo de su interior) que se convierte en vitamina A. Ayuda a producir los pigmentos en la retina del ojo y protege contra la degeneración macular relacionada con la edad, mantiene saludables la piel, los dientes, los tejidos esqueléticos y blandos y las membranas de las mucosas .

Mi gazpacho tiene casi la mitad de su volumen en sandía porque la sandía es rica en compuestos fenólicos como los flavonoides, carotenoides y triterpenoides. El licopeno carotenoide de esta fruta es beneficioso en la reducción de la inflamación y la neutralización de los radicales libres.

La triterpenoide cucurbitacina E también está presente en la sandía, y proporciona un soporte antiinflamatorio bloqueando la actividad de las enzimas ciclooxigenasas que normalmente producen un aumento inflamatorio. Incluyo melón en todos los batidos porque entre otros componentes tiene citrulina que las mitocondrias transforman en  la ornitina que es una sustancia que tiene la capacidad de producir un relajamiento de los capilares, hipotensión. Además de convertirse, a través del metabolismo, en un aminoácido que produce vasodilatación en las pequeñas arterias. Por eso se dice que tanto la sandía como el melón tienen un cierto efecto “viagra”.

Hemos dejado la cebolla, el ajo y el limón, porque creo que todos conocemos su capacidad antiinflamatoria, en parte porque son por ello  potencialmente anticancerígenos, antibacteriana y mejoran la función pulmonar.

Creo que con esto ha quedado demostrado que dos o tres vasos de este gazpacho pueden eliminar la necesidad de la botella del agua.

El autor es especialista en Psiquiatría, y en formación de directivos, terapias de grupo y de pareja. Fuente original: Proa Comunicación