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ISABEL BARRANTES

 

Los "victorinos" no se sumaron en Madrid al homenaje a su ganadero. El flojo y desrazado juego de los toros de Victorino Martín deslució en gran medida la corrida con que se homenajeó este sábado a su criador, fallecido el pasado mes de octubre, en el madrileño Palacio Vistalegre y en la que Emilio de Justo y Curro Díaz cortaron sendas orejas.

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El festejo contó con seis toros de Victorino Martín, de correcta presencia y finas hechuras pero de escaso cuajo. Algún ejemplar resultó noble y manejable, pero sin gran bravura, frente a otros que se defendieron con temperamento.

 

Después de cuatro meses de sequía, la afición madrileña mostró hoy sus ganas de toros con una más que estimable entrada a los tendidos del coso cubierto de Carabanchel durante el que se anunciaba como homenaje a Victorino Martín Andrés, el legendario ganadero fallecido justo a finales de la pasada temporada taurina.

Los astados del ganadero de Galapagar, afincado en Moraleja durante años, fueron elegidos por su hijo para la cita pero éstos no quisieron sumarse al homenaje, dejando a los aficionados casi con esas mismas ganas de ver toros que tenían antes de que comenzara la corrida.

Le faltó a la corrida de Victorino, además de más remate de carnes, una mayor carga de raza, tanto a los nobles y manejables, que los hubo y que no transmitieron gran emoción, como a los que se defendieron con genio y temperamento.


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