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El otoño extremeño es escenario de algunas de las festividades más representativas de la región. Fiestas entre las que destaca La Encamisá de Torrejoncillo, declarada de Interés Turístico y que celebra la salvación de un grupo de vecinos en la batalla de Pavía que tras encomendarse a la virgen, se cubrieron con sabanas blancas durante la lucha y salvaron la vida.

Como agradecimiento, cada 7 de diciembre los paladines de La Encamisá, cubiertos con sábanas blancas, salen en procesión para encontrarse con los jinetes que, al ver el estandarte de la virgen, disparan sus escopetas. Durante la noche, se recorren las calles del pueblo, mientras los vecinos se reúnen alrededor de pequeñas hogueras llamadas joritañas.

El fuego también ilumina la noche de Los Escobazos en Jarandilla de la Vera. La tradición explica que los pastores regresaban de la sierra alumbrándose con escobones de retama encendidos y tenían por costumbre apagarlos dándose amistosos escobazos entre ellos.

Fiesta de Interés Turístico, el espectáculo de Los Escobazos también se vive el 7 de diciembre, y reúne a los vecinos en las calles sacudiéndose por debajo de la cintura con sus escobones y convirtiendo el pueblo en un espectáculo de llamas y luz en honor a la Inmaculada Concepción.

Para celebrar el cambio de estación, el Valle del Jerte organiza entre los meses de octubre y diciembre diferentes actividades enmarcadas en la “Otoñada”. Los once pueblos del valle acogen eventos de todo tipo, destacando la Fiesta de la Caída de la Hoja, la Toñá Piornalega, las Jornadas Micológicas del Valle del Jerte, el Mercado Imperial o las rutas senderistas y en bicicleta de montaña.

UN GEOPARQUE VESTIDO DE OCRE

De forma singular, el Geoparque, vestido de ocre para el otoño, permite, además, acercarse a conocer la historia de la tierra. Distribuido entre las comarcas de Villueras, Ibores y Jara, el Geoparque es un macizo montañoso de más de 2.500 kilómetros cuadrados entre las cuencas del Tajo y del Guadiana que guarda un patrimonio geológico singular.

Paisajes vestidos de rocas, donde abundan los minerales y los fósiles, producto de la erosión sufrida a lo largo de millones de años. Para disfrutarlo, el programa Geodisea cuenta con diferentes actividades que permiten no solo conocer la historia geológica de este lugar, sino también acercarse a la cultura, las tradiciones y la gastronomía de sus pueblos.