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La Guardia Civil ha detenido a ocho personas implicadas en varios robos en los municipios cacereños de Robledillo de Trujillo, Ibahernando, Arroyo de la Luz y Albalá. Los detenidos, de nacionalidad española, vigilaban previamente a las víctimas y conocían perfectamente la zona de acción.

Los detenidos son de nacionalidad española y en esta actuación se han esclarecido más de una veintena de delitos contra el patrimonio y se ha puesto fin a la alarma social creada en Robledillo de Trujillo. La Guardia Civil no ha realizado registros domiciliarios ya que los autores escondían el botín en zulos previamente preparados en el monte, quedando allí escondido hasta que tenían  el comprador para el material sustraído.

El número de robos cometidos en la zona, había causado una gran alarma social en la comarca, consiguiendo la Guardia Civil con esta operación, erradicar  una importante banda delictiva que ha sido puesta a disposición de la Autoridad Judicial.  Los detenidos han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 02 de Trujillo.

Los efectivos del equipo de Policía Judicial de Trujillo iniciaron la fase de investigación de la operación denominada "Chapo" con el objetivo de identificar y detener a los autores de los múltiples robos que se estaban perpetrando en domicilios y casas de campo de la localidad de Robledillo de Trujillo, básculas de pesaje de camiones en las localidades de Arroyo de la Luz y Albalá, así como la sustracción del gasóleo de las máquinas de obras estacionadas en las inmediaciones de las carreteras que unen las localidades de Ibahernando-Trujillo y Robledillo de Trujillo-San Ana.

Las investigaciones revelaron que los autores de los hechos pertenecían a un grupo que conocía perfectamente a las personas que robaban y la zona de actuación, teniendo estudiado para la consumación de los hechos delictivos los lugares de entrada y huida.

En el robo en domicilios se declinaban por casas de las que sabían que sus moradores tenían la residencia habitual fuera de la localidad, de no ser así, sus objetivos eran  las personas mayores que se ausentaban de sus domicilios durante el día por encontrarse en residencias de ancianos.

Vigilaban sus movimientos, sus visitas a entidades bancarias, especialmente los días de cobro de pensiones, en los que estas personas tras sacar el dinero del banco lo guardaban en sus domicilios y después se marchaban, momento que aprovechaban los delincuentes para proceder a la sustracción del dinero y joyas que pudieran encontrar.

Este grupo, reventaba básculas de pesaje de los camiones y se apoderaban del dinero que contenían sus monederos.

Para el robo de gas-oil, rompían los candados de los depósitos de las máquinas de obras, para posteriormente sustraer el carburante, estimando los investigadores que el total de gasóleo sustraído podría rondar los seis mil litros.