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Responsables de la investigación de los hechos ocurridos en la industria oleícola de Moraleja en la que se registró ayer  una deflagración que ha costado la vida a dos personas y otra se encuentra en paradero desconocido han confirmado que no existe peligro de derrumbe de los restos del inmueble que albergaba la fábrica extractora de orujo.

De hecho, los dos cordones de seguridad que se habían habilitado en la estación de servicio cercana a la indutris y en el puente sobre la Rivera de Gata para evitar el acceso a la zona ya se han retirado y el carril derecho de la EX-109 que comunica Moraleja con Perales del Puerto se ha abierto pasadas las 10.00 horas al tráfico rodado.

Agentes de la Guardia Civil siguen controlando el acceso a la zona y sólo se permite el paso de vehículos que vayan dirección Perales del Puerto. También se está permitiendo el paso de aquellas personas que se están acercando a la vivienda de una de las víctimas, Alberto Lozano Zango, de 88 años y extrabajador de la factoría.  Residía en una vivienda situada frente a la industria en la que comenzó a trabajar desde los 13 años.

VÍCTIMAS

Uno de los fallecidos es Alberto Lozano, de 88 años de edad y exencargado de la fábrica. Se da la circunstancia de que su hijo de 60 años de edad también estaba trabajando en la fábrica cuando sucedió la explosión de un depósito de hexano con capacidad para 30.000 litros.  Lozano, que vivía frente a la fábrica, visitaba todos los días la fábrica en la que había trabajado desde los 13 años. Afortunadamente su hijo resultó ileso tras la deflagración.

Otra de las víctimas del siniestro, todavía en paradero desconocido, es el joven José Miguel Santos Martín, de 30 años de edad. Su abuelo había sido empleado de la industria oleícola y su padre también trabaja en la misma fábrica y ayer estaba en el interior de la industria con su hijo  cuando sucedió el siniestro. Miguel Santos Izquierdo resultó herido leve y sufrió una grave crisis de ansiedad momentos después de la explosión. Fue derivado al Hospital de Coria con pronósito menos grave y en la misma tarde de este jueves recibía el alta médica.

Valentín Parra, de 58 años, trabajador fallecido en el siniestro, llevaba 15 años residiendo en Moraleja. Había nacido en Arroyo de la Luz y durante años había vivido en la localidad de colonización de Vegaviana, cercana a Moraleja.

 

 


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