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El segundo festejo taurino de las fiestas de San Buenaventura de Moraleja finalizó este viernes con la entrega de cuatro orejas y la vuelta al ruedo para un novillo de la ganadería de Hernández-Pla San Martín, cuyas reses pastan en el término municipal de Calzadilla.

Se da la circunstancia de que es la primera vez que la plaza de Toros de la localidad acoge un mano a mano entre dos ganaderías. De este modo, los novilleros El Califa de Aragua, Daniel Morales y Luis Miguel Amado torearon tres reses de Urcola, propiedad de Victorino Martín y otros tres astados de Hernández Pla-San Martín.

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La novedad, organizada por la firma Sánchez Ruíz Toros, despertó expectación entre los aficionados de la comarca que se dieron cita en el albero de Moraleja, que registró más de media entrada en una tarde calurosa en la que se dejaron ver en el tendido responsables de ambas ganaderías, como es el caso de los populares Victorino Martín padre e hijo, afincados en el término de Moraleja.

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El novillero apodado como El Califa de Aragua salió a hombros del coso tras premiarle la presidencia con dos orejas en el cuarto de la tarde, es decir, en la lidia de la primera res de Hernández-Pla que salió al ruedo. Además, el público reclamó a la presidenta, la edil de Festejos, Mercedes González, la vuelta al ruedo para el astado marcado con el número 26, de nombre Chalequero y encaste Santa Coloma. Un novillo negro, mulato, bragao, corrido y coletero que hizo disfrutar al respetable y a los propietarios de la ganadería que también estuvieron en el tendido de la plaza de Moraleja.

El venezolano Hassan Rodríguez, conocido como El Califa, no estuvo demasiado acertado en el primero de la tarde, se lo brindó a Victorino Martín padre e hijo, pero sí se lució con el astado de Hernández-Pla que salió al ruedo como una exhalación y permitió al novillero demostrar su arte, colocarse de rodillas frente al astado, realizar varias manoletinas o pases de giraldillas. El tendido vibró con la compenetración total que hubo entre torero y novillo, al que El Califa de Aragua dio muerte en el primer intento de una estocada que puso de pie al público y levantó sus aplausos.

Como anécdota, destacar los problemas que tuvieron las tres mulillas para dar la vuelta al ruedo al novillo Chalequero. Finalmente una de las tres tuvo que abandonar el albero y los responsables del cometido se las apañaron con sólo dos animales para tirar de la res brava y que así pudiera efectuar su vuelta al coso. El ganadero Victorino Martín hijo, se acercó a los responsables de Hernández-Pla para darles la enhorabuena por el buen novillo.

MORALES A HOMBROS

El otro triunfador de la segunda de abono fue el novillero cacereño Daniel Morales que, bajo la atenta mirada de su padre, se lució con un novillo marcado con el número 27 y de la ganadería de Urcola, propiedad de Victorino Martín. Morales se entregó con un morlaco de nombre Gandía con encaste Encinas, procedencia Vega Villar y pelaje negro, bragao y meano. El extremeño, que en la actualidad no tiene apoderado, recibió al astado de rodillas y con pase de larga cambiada que hizo vibrar al público de Moraleja ávido de disfrutar de una buena tarde de toros.

Fue con este novillo, segundo de la tarde, con el que Morales se lució. En el tercio de banderillas, se colocaron bien dos pares y en la lidia arriesgó, puso empeño, se arrimó al bravo animal que le desarmó hasta en dos ocasiones. Dio muerte al novillo al primer intento y brindó el triunfo al padre de un joven empresario de Torrejoncillo que recientemente fallecía en accidente de tráfico y que se encontraba entre el público.

El cacereño no estuvo igual de entregado con el astado de Hernández Pla-San Martín, un novillo bien presentado pero que fue el más irregular de la tarde. De nombre Favorecido, marcado con el número 8, cárdeno oscuro, calcetero y coletero, permitió a Morales torear elegantemente , con pase de frente sujetando la muleta por detrás de la espalda, despertanto aplausos y olés entre el respetable. El novillero cacereño pinchó en el primer intento de dar muerte a la res, colocó mal la espada en la segunda ocasión y finalmente lo mató con el estoque. No hubo trofeos, pero sí el aplauso del público y vuelta al ruedo.

SIN SUERTE

El novillero, Luis Miguel Amado, no tuvo suerte en la segunda de abono de la feria de San Buenaventura y abandonó el coso sin trofeos. Tuvo que conformarse con el aplauso del público que supo valorar el esfuerzo del joven madrileño que tenía vendada la mano izquierda.

Se enfrentó al tercero de la tarde, un astado de Urcola, marcado con el número 36. Demostró maneras, se arrodilló frente al novillo en varias ocasiones pero no tuvo suerte a la hora de dar muerte a la res, de nombre Farinatero y pelaje negro. Pinchó hasta en tres ocasiones y no fue hasta el cuarto intento cuando dio muerte al novillo propiedad de Victorino Martín.

El segundo astado para el madrileño, fue un animal de Hernández-Pla San Martín, marcado con el número tres y con un pelaje cárdeno, entrepelao. Tampoco hubo suerte en la lidia y muerte del animal para Miguel Amado. Los banderilleros estuvieron mediocres en el último toro de la tarde, colocaron mal el primer par y sólo prendió una. En la lidia, el astado desarmó al novillero, aunque el público respondió con aplausos la faena de Amado.

El de Madrid, pinchó en el primer intentó de dar muerte al animal, se quitó las manoletas para entrar a matar por segunda vez, pero también falló y ni tan siquiera pinchó. A la tercera, metió media espada y con el estoque falló en varias ocasiones para decepción del respetable que despidió al joven novillero con un aplauso.

Finalmente, salieron a hombros Daniel Morales y El Califa, en una novillada desigualmente presentanda con reses de Urcola y de Hernández-Pla San Martín.

 

 

 


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