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La Organización Ecologistas Extremadura ha criticado nuevamente que se sigan celebrando monterías dentro del Parque Nacional de Monfragüe, en zonas a las que ni siquiera tienen acceso los turistas. En concreto, denuncian que el próximo viernes 26 de Noviembre se va a celebrar una en la finca Las Cansinas, en la zona situada entre el mirador de la báscula y la Portilla del Tiétar.

Desde esta organización lamentan que no es la primera vez que se realizan monterías en este lugar desde que fue declarado Parque Nacional, y recuerdan las quejas que presentaron en su día ornitólogos que estaban observando aves en esta zona el 11 de noviembre de 2006. Las personas que se encontraban observando aves en la Portilla del Tiétar sufrieron la desagradable sorpresa de empezar a oír tiros procedentes de una montería y a ver aparecer perros y cazadores de las rehalas. A resultas de los primeros disparos de rifle, las aves que estaban observando (2 buitres negros y un águila perdicera) se asustaron y se marcharon.

Para Ecologistas Extremadura es el colmo del disparate que lugares como el mirador de la báscula o La Portilla, lugar excepcional al que acuden ornitólogos de todo el mundo y donde anidan especies como el Águila Imperial y  el Búho Real, se vean amenazados por toda la parafernalia que acompaña a una montería.

Si realmente queremos tener un Parque Nacional que beneficie a todos, en opinión de Ecologistas Extremadura, sucesos como este no deberían permitirse nunca más. Sin embargo, los responsables del parque parecen obstinados en esta insensata forma de gestionar un Parque Nacional.

Los responsables del parque han intentado en el pasado negar primero y justificar después estas monterías como acciones de control pero, según ha sabido esta organización, es una empresa privada que suele gestionar monterías en la Sierra de San Pedro la que dirige la explotación de esta montería, y diferentes cazadores han pagado por cazar en estos puestos.

Los ecologistas advierten que la celebración de actividades cinegéticas repercute en el atractivo de este parque al aumentar la distancia de huida de los animales, y reiteran su petición para que utilicen otros métodos alternativos para controlar la población de ungulados.

    Desde esta Organización se ha manifestado reiteradamente como debería ser el enfoque conservacionista para el control de las poblaciones de herbívoros, en un Parque Nacional como es este, donde no deberían tener cabida actividades como el aumento de la población de ciervos aportándoles alimento de forma artificial en el período estival especialmente, como se viene haciendo por parte de la Junta de Extremadura y propietarios de fincas.

También consideran que, en línea con lo que se ha hecho en Parques Nacionales como Yellowstone, sería muy interesante adoptar medidas que permitan la recuperación del lobo ibérico para restablecer el equilibrio ecológico. El lobo, al que algunos autores consideran recientemente extinguido de Extremadura, podría colonizar fácilmente desde Castilla y León siempre que se tomen medidas de Educación ambiental, compensación ágil de hipotéticos daños y medidas preventivas para evitar perjuicios innecesarios a ganaderos.

    Siguen sin entender -y por tanto sin aceptar- las declaraciones que a contrapié se suelen hacer desde la Junta de Extremadura cuando se trata de explicar lo inexplicable.

    Durante los próximos meses volverán a realizarse (con la bendición de la Junta de Extremadura)  nuevas monterías maquilladas como "descastes" en terrenos del Parque pese a que las vigentes leyes de conservación de la naturaleza y caza prohíben la caza en los parques nacionales.

    Piden a la Junta de Extremadura que de una vez por todas sea transparente y ofrezca datos y cifras al ciudadano sobre lo que se cocina en Monfragüe, como por ejemplo el número de monterías autorizadas este año, piezas cobradas, destino de estas piezas, rehalas empleadas y animales de las mismas perdidos, así como número de puestos por montería, y quiénes suelen ser los promotores y/u organizadores adjudicatarios.

    Ecologistas Extremadura piensa que, de persistir con este enfoque, Monfragüe acabará convertido un lujoso coto de caza en donde se dé de lado el fin último -que es la conservación de un bien natural que trasciende más allá de lo  regional- para supeditarlo a un fin especulativo, como es la recaudación económica derivada de este tipo de actividad.