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El Ayuntamiento de Plasencia pone en marcha una llamativa campaña que pretende fomentar el civismo y poner freno al vandalismo contra el mobiliario urbano que cada año cuesta a las arcas municipales más 120.000 euros, una cifra que no pasa desapercibida y que bien podría emplearse en otras instalaciones o actividades para la ciudad.

Juegos infantiles echados a perder, bancos estropeados, los focos del suelo literalmente pisados a conciencia, papeleras destrozadas, contenedores de basura quemados, farolas ‘apaleadas', aparatos de gimnasia, carteles arrancados…la lista de instalaciones que suele ser objeto de los consabidos vándalos es larga y también cara para todos los ciudadanos. Cualquier sitio es bueno para acometer una de sus fechorías.

El Ayuntamiento, y más concretamente, las concejalías de Obras y Servicios Municipales, son muy conscientes de este tipo de actos y tratan de combatirlo como mejor saben; concienciación y educación.

Así, desde hoy, una cascada de etiquetas cuelgan de farolas, bancos, papeleras, contenedores y  parques infantiles que se han repartido tanto en la zona centro de la ciudad como en barrios, parques y jardines. El fin no es otro que concienciar al ciudadano del dinero que cuesta este tipo de instalaciones que suelen ser objeto de los vándalos y que la concejalía de Obras tiene que reponer con demasiada frecuencia.

Así, la Alcaldesa de Plasencia, Elia María Blanco, acompañada de la Corporación Municipal, han colocado simbólicamente una de las etiquetas en la en la Plaza Mayor con el precio de lo que cuesta limpiar una farola (1230 euros) y uno de los bancos (520 euros).

Una singular campaña en la que literalmente ‘cuelga' en la calle el precio de una farola o incluso de un contenedor de basura. En total se han colocado más de 50 etiquetas en una iniciativa lleva el título " El Mobiliario urbano es de todos, respétalo".