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Lluvia de estrellas taurinas en Moraleja, que entregó en la noche del sábado, en el transcurso de una cena de gala, los premios a los triunfadores de las fiestas de San Buenaventura 2009.

El ganadero Victorino Martín hizo doblete y subió a recoger dos galardones en un acto al que también asistieron, entre otros, el rejoneador pamplonés Roberto Armendáriz; el novillero francés Román Pérez y el torero extremeño Emilio de Justo.

Victorino Martín recogió de manos del delegado de Mapfre en la zona de Moraleja, José María Rodríguez, el trofeo que le acredita como propietario de la mejor ganadería de las fiestas de San Buenaventura de Moraleja en su edición de 2009. La segunda vez que subió al escenario fue para recoger el trofeo al toro más bravo de las fiestas, de nombre "Jaquetón", marcado con el número 82 y lidiado el quinto de la tarde del 13 de julio pasado. Recogió el premio de manos de Ciro de Plasencia, copatrocinador de los festejos.

El jurado decidió conceder el premio al mejor rejoneador de las fiestas al pamplonés Roberto Armendáriz, que destacó las dificultades que encontró en la plaza de Moraleja. Le hizo entrega del trofeo la copatrocinadora de las fiestas, Evelísima Velasco, de Joyería Rodríguez.

El premio al mejor novillero de San Buenaventura 2009 recayó en el francés Román Pérez, que recogió el galardón de manos del copatrocinador, Manuel Alfonso.

El jurado también decidió otorgar el premio al mejor novillero de las fiestas de 2003 al extremeño Emilio de Justo, un trofeo pendiente de recoger desde entonces y que no fue posible en su día por la suspensión de la gala anual por parte del anterior equipo de gobierno.

El acto, al que asistieron unas 80 personas, estuvo precedido de una mesa redonda en la que se debatió sobre el presente y el futuro del mundo taurino, un interesante encuentro moderado por el aficionado Mario Alcón en el que participaron ganaderos, toreros, veterinarios y aficionados que analizaron, desde el papel que juegan los medios de comunicación, hasta los prejuicios de un mundo en el que, en ocasiones, chocan demasiados intereses.