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La batida emprendida por la Policía Local para despejar de coches la parte antigua no ha dejado indiferente a nadie. Ni a los vecinos, ni a los funcionarios que acuden a diario a la Ciudad Monumental para trabajar. Ayer, 24 horas después de que los agentes pusieran un centenar de multas a los vehículos estacionados en el recinto intramuros, la fotografía del casco antiguo era algo diferente. La batida logró disuadir a algunos conductores sin tarjeta de acceso a la parte antigua, pero no consiguió eliminar por completo la presencia de coches aparcados.

El tema del tráfico preocupa desde hace tiempo a los residentes. Tanto, que la nueva comisión gestora de la asociación de vecinos de la Ciudad Monumental se ha marcado como prioridad plantear al Ayuntamiento una serie de alternativas para acabar de una vez por todas con los problemas de aparcamiento. De hecho, han decidido crear una comisión específica para hacer una radiografía del estado actual del tráfico en la Ciudad Monumental y plantear soluciones. «Exigimos que el Ayuntamiento tenga un criterio claro en materia de tráfico. La batida del martes debería hacerse todos los días del año», apunta Lourdes Serrano, coordinadora de la gestora que acaba de coger el testigo de la junta directiva saliente, liderada durante los últimos años por Luis García.

Carlos Jurado, concejal de Tráfico, anuncia que la oleada de multas no es una acción aislada. La operación del martes marcará un punto de inflexión, avanza. Los agentes de la Policía Local volvieron ayer a la Ciudad Monumental. Pero esta vez lo hicieron con el listado de vecinos que cuentan con tarjeta de residentes para acceder al recinto. ¿Su objetivo? Querían comprobar si los vehículos estacionados pertenecían a los inquilinos de la parte antigua. Y así fue. «Hoy -por ayer- hay menos coches estacionados. Y los que hay tienen tarjetas de residente o están en zonas de carga y descarga dentro del horario establecido», resume el edil. No hay que olvidar que, en la actualidad, hay unas 400 tarjetas de residente distribuidas entre los vecinos del casco antiguo con coche y los empresarios con negocios en la zona.

Tanto la comisión recién creada por los residentes como el Ayuntamiento convergen en un mismo punto: quieren conseguir una Ciudad Monumental libre de coches. Es decir, que los conductores que cuenten con permiso de acceso no dejen sus coches en el itinerario habitual de los turistas. Eso sí, la comisión pedirá al Consistorio que habilite para los residentes zonas donde puedan dejar sus coches. «Queremos que nos den una alternativa para estacionar nuestros vehículos. Somos conscientes de que por ser residentes no podemos aparcar en cualquier sitio. Hay que buscar espacios que no impacten en el entorno. La gente se tiene que concienciar de que no puede aparcar el coche junto a la ventana de su casa», apunta Lourdes Serrano.

Carlos Jurado pide tiempo y recuerda que su actuación en el casco antiguo va cada vez a más. Primero se depuró el censo de tarjetas de residentes (se han retirado 350), después se restringieron los aparcamientos en la Plaza de Piñuelas y ahora toca controlar las zonas de carga y descarga y los vehículos estacionados de los no residentes. «Nuestro objetivo es crear una plaza de aparcamiento para cada residente con tarjeta. Queremos indicar a cada vecino dónde debe aparcar su coche», detalla el edil de Tráfico. La idea del Ayuntamiento es buscar solares y casas próximas a la Ciudad Monumental susceptibles de ser convertidas en plazas de aparcamiento.

Julián Rodríguez, un vecino de la Puerta de Mérida de 76 años, espera desde hace tiempo que el Ayuntamiento le diga de una vez por todas dónde debe dejar aparcado su Seat Ibiza. A pesar de tener tarjeta de residente, él también fue sancionado el martes con una multa de 90 euros. Su coche estaba aparcado en el barrio de San Antonio. En su batida, los agentes sancionaron a todos los vehículos estacionados en la parte antigua, sin discriminar entre los residentes y los no residentes. A aquellos residentes autorizados a estacionar en la parte antigua, como Julián, se les anulará la multa.

«Indignada». Así se mostraba ayer una funcionaria de la Diputación de Cáceres -prefiere mantener su nombre en el anonimato- al conocer la medida del Ayuntamiento. Ella utiliza el coche a diario para desplazarse de su casa al trabajo. Aunque no tiene tarjeta para acceder al recinto intramuros, conseguía aparcar casi a diario su coche en la Plaza de Caldereros, a unos pasos de su oficina. El martes también fue multada. Y a ella la Policía no le perdona la sanción. «Si quieren despejar la parte antigua de coches, que lo hagan. Pero que apliquen la medida a todos. Si una zona está cerrada al tráfico, lo está para todos: para los residentes, para los políticos y para los funcionarios. Lo que no me parece bien es que se nos discrimine a los trabajadores», lamenta. Y propone una idea al Ayuntamiento. «Que nos pongan un autobús público a los funcionarios hasta la Plaza Mayor. Así sí podremos dejar el coche en casa», añade sin ocultar su malestar.

Plaza de la Concepción

Pero el tráfico no sólo trae de cabeza a los residentes y trabajadores de la Ciudad Monumental. Algunos empresarios de la Plaza de la Concepción, zona que también está restringida a la circulación, han mostrado su malestar por la presencia frecuente de camiones. «Aparcan donde quieren y no utilizan la zona de carga y descarga. Esta plaza es peatonal. A mí me han roto en dos ocasiones el letrero de la autoescuela y la luna», detalla Antonio Campos, propietario del negocio situado frente al Palacio de la Isla.

Mientras tanto, la comisión gestora integrada por vecinos de la Ciudad Monumental estudia propuestas para acabar con los problemas del tráfico en la parte antigua. Durante las próximas semanas sus integrantes elaborarán un borrador, que presentarán en asamblea extraordinaria al resto de inquilinos del recinto intramuros a finales de febrero. «La situación actual no se puede mantener. Hay muchos espacios invadidos por los coches», concluye Lourdes Serrano.


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