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Los servicios veterinarios del ayuntamiento rescataron ayer, con una orden judicial en mano, un perro que llevaba abandonado nueves meses en el patio de una unifamiliar deshabitada, el número 76 de la calle Tentudía, en la zona norte. Otro perro que había sido dejado junto a este murió de frío hace dos días. Durante este tiempo, los perros habían sido alimentados por Cipriano Guerrero, propietario de la vivienda vecina, cuyos patios están separados por una valla. También fue quien puso el caso en conocimiento de la Asociación Protectora de Animales de Mérida (Apame) y del ayuntamiento, donde le dijeron que no se podía hacer nada.

"No me ha importado darles de comer durante este tiempo, también podría haberlos acogido, pero como no eran míos no me atrevía. No daban problemas, aunque el patio, lleno de excrementos, se estaba convirtiendo en un foco de infección", manifestó. Los propietarios de la vivienda están en paradero desconocido, al igual que las dos parejas que vivían de alquiler y que abandonaron los perros.

A pesar de la orden judicial para entrar en la unifamiliar, los agentes de la policía local desmontaron una esquina de la valla del patio de Cipriano Guerrero para entrar y sacar al perro que estaba vivo y llevarse al que había muerto, una perra que parecía de raza boxer. La situación de abandono de estos dos perros fue denunciada en el Juzgado de Instrucción nº 1 por Apame hace seis meses, pero archivó el caso. Por este motivo denunciaron el caso en la Junta de Extremadura, desde donde les remitieron al ayuntamiento. Allí pusieron otra denuncia, que fue paralizada de nuevo en el juzgado.


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