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Los impuestos de construcciones y de actividades económicas son los dos tributos del ayuntamiento con mayor índice de morosidad, según los datos que aparecen en el estado de liquidación del 2007, que la comisión de Economía votó el 25 de noviembre y que está pendiente de su aprobación por el pleno de la corporación municipal, que podría abordar este asunto en su sesión ordinaria del jueves. El impuesto de plusvalías (incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana) es otro de los tributos que tiene un alto porcentaje de cantidades pendientes de ingresar.

Los datos de la liquidación de los presupuestos del 2007 están referidos al último día del pasado año. A la espera de que se cierre el balance del 2008, la liquidación del 2007 es el último referente ya cerrado sobre los resultados tributarios del consistorio.

El ayuntamiento ingresó de impuestos, tasas y multas 40,9 millones a la finalización del pasado ejercicio, mientras que 9,1 quedaron pendientes de recaudar. Es un resultado que mejora el del año anterior, cuando, pese a que quedaron pendientes 8,8, se recaudó menos: 38 millones.

Según la información que aparece en la liquidación, el impuesto de circulación fue el que mejores resultados dio. Se reconocieron derechos por este tributo por un importe de 4,1 millones y se ingresaron 3,4, mientras que 636.000 euros estaban pendientes de su cobro por vía ejecutiva, proceso que conlleva embargos de bienes en sus fases finales. La liquidación solo refleja el estado contable hasta la finalización del ejercicio, por lo que no detalla la gestión que de la recaudación de las cantidades pendientes se ha hecho entre el 1 de enero y finales de octubre, que es cuando se confeccionó por los servicios técnicos municipales.

El IBI urbano también fue un tributo con buenos resultados, ya que de los 16,3 millones que se debían ingresar se cobraron 13, además se superó la previsión que se incluyó en los presupuestos sobre la cantidad a recaudar, que era de 15 millones.

La otra cara de la moneda son los resultados conseguidos de los otros tres impuestos que tiene el consistorio: plusvalías, actividades económicas y construcciones, el único indirecto.

Del impuesto de construcciones, instalaciones y obras (ICIO) se reconocieron derechos por un valor de 5,5 millones, por encima de la previsión presupuestaria, que fue de 4,6, pero al cierre del año la recaudación neta fue de 3 millones. Del impuesto por el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana se presupuestó al inicio del ejercicio 3,3 millones, pero al final del año se habían reconocido derechos por este tributo por importe de 2 millones y solo se había recaudado 1 millón de euros.

Del impuesto de actividades económicas, que siguen cobrando los ayuntamientos a las empresas con un importe neto de cifra de negocio que sea superior al millón de euros, también se lograron resultados por debajo de lo previsto en los presupuestos, ya que se calcularon ingresos por importe de 2,4 millones, se reconocieron a finales del año unos derechos por valor de 2,2, mientras que solo se ingresaron 1,2, quedando los 990.000 euros restantes pendientes de cobro.