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A siete, nueve o doce años de prisión se enfrentan los siete presuntos miembros de un grupo de tráfico de droga que distribuían principalmente cocaína desde sus domicilios en Aguas Vivas o la plaza Italia. Están procesados dos parejas, dos hombres y sus mujeres, que operaban en Cáceres y dos de sus presuntos proveedores de Toledo y Madrid, según el escrito de acusación de la Fiscalía. El juicio se celebrará mañana en la Audiencia Provincial.

Los procesados fueron detenidos en el mes de marzo pasado después de un exhaustivo y minucioso operativo de vigilancia e intervenciones telefónicas desarrollado por la brigada Antidroga de la Policía Nacional de Cáceres en lo que bautizó como operación Mito.

Los procesados son José María J. D., de 49 años, conocido como Cirilo , Julio B. M., de 36 años, y sus parejas sentimentales, Claudia W. E., de 40 años, y María Asunción D. M., de 42. Además de a sus tres proveedores. A todos ellos les seguían la pista la policía. Les tenían pinchado los teléfonos móviles, por lo que pudieron descubrir que iban a trasladarse a Toledo para comprar mercancía el 2 de marzo.

A su regreso a Cáceres, José María J. D. y Julio B. M. fueron interceptados y detenidos con cerca de medio kilo de cocaína con la que habrían podido obtener unas 25.000 dosis de sustancia, valorada en más de 370.000 euros, según valoró entonces la Comisaría en el comunicado que difundió tras el éxito de la operación. En ese momento viajaba con ellos otra de las procesadas, Claudia W. E.

Como consecuencia de este operativo y de la detenciones, se procedió a arrestar a los presuntos proveedores, que cayeron unos días después tras intervenirles igualmente sus teléfonos móviles. El grupo cacereño se hacía con la droga a través de otra pareja formada por Antonia G. B. y Juan G. B., con los que se citaban en Toledo. Había supuestamente un tercer proveedor en Madrid, una mujer también procesada, María Eugenia D. V. que les suministraba la sustancia.

Estos tres proveedores fueron detenidos el 24 de marzo cuando realizaban una operación en la Vía Lusitania de Madrid, en la que el procesado Juan G. B. intentó darse a la fuga atropellando incluso en su huida a un policía y ocasionando un accidente de tráfico. Finalmente fue interceptado. La Fiscalía pide para él 5 años más de prisión por atentado y conducción temeraria.


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