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El hospital de Mérida restringirá las visitas a los enfermos con un control más riguroso tanto en la entrada principal, como en la de Urgencias. El gerente del área de salud de Mérida, Andrés Bejarano, explica que el paciente "lo que necesita es reposo y, aunque esté acompañado lo que no se puede hacer es una tertulia, eso es otra cosa". Y es que en el centro hay ocasiones en las que se juntan cerca de diez personas en una habitación para ver a un enfermo, algo que no favorece a las personas ingresadas, "que bastante tienen con lo suyo y les estén calentando la cabeza", apunta el responsable sanitario. En este sentido, los celadores de la puerta principal y también de la de Urgencias tienen órdenes para "que sean restrictivos" a la hora de dejar pasar a las visitas, todo "siempre para beneficiar al paciente".

Lo cierto es que una vez que finalicen las obras de reforma y ampliación del centro, habrá un hall de entrada mucho más grande, "con un buen control de acceso", aunque deja clara que, evidentemente, el paciente "siempre va a estar acompañado, pero de una manera que no le perjudique".

Precisamente, los trabajos que se están llevando a cabo dificultan ese control de acceso, ya que hay muchos lugares al margen de la entrada general por donde pueden pasar familiares y amigos de enfermos. En todo caso, en los últimos días, el control a las visitas es mucho más riguroso y no dejan pasar a nadie sin el pase correspondiente.


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