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Ya está terminado y podrá atender a los primeros pacientes en febrero del 2009. Es la estimación que realizan desde el Servicio Extremeño de Salud (SES), después de que ayer recepcionaran el edificio que albergará el centro de salud de Nuevo Cáceres, tras recorrer las instalaciones resultantes del proyecto ideado por el arquitecto Justo García Rubio, que ha ejecutado la empresa Pinilla, y que ya es uno de los exponentes de la arquitectura de vanguardia del paisaje de Cáceres. Desde ayer y hasta entonces, se procederá al traslado de los equipos médicos y del personal a las nuevas instalaciones.

La obra se ha recepcionado una semana después de que culminaran los trabajos en el edificio. En la ejecución del proyecto se han invertido 23 meses –comenzaron el 1 de diciembre del 2006 y estaba previsto que se culminaran en 16 meses– y 1.825.245 euros, tal y como constaba en el presupuesto inicial. "Los retrasos han sido los habituales en cualquier proyecto y debidos, más a retrasos administrativos que a dificultades en la ejecución", explicó ayer el arquitecto instantes antes de iniciar el recorrido por el nuevo edificio junto al personal de Pinilla y del SES. Sobre el resultado zanjó: "está básicamente tal y como se presentó".

El centro de salud asistirá a más de 11.000 personas atendidas ahora en el de San Jorge, al que pertenecen también algunos de los facultativos que se trasladarán a Nuevo Cáceres. Entre las peculiaridades del nuevo edificio, además de sus formas sinuosas y los grandes ventanales que rodean el perímetro del edificio, rematado en hormigón visto, se encuentra la eliminación del falso techo en el interior, que deja a la vista las instalaciones del centro sanitario.

"Es más divertido que un centro de salud al uso", señaló Justo García, que precisó que esta opción requiere "más trabajo y más preciso". El arquitecto defendió que "un falso techo es negar la arquitectura porque se crea un espacio oculto que se presta al desorden". También se ha optado por soluciones constructivas curiosas como la sustitución de los canalones habituales, por cadenas que realizan la misma función de conducir el agua por la fachada al suelo, pero reducen el impacto visual.

En sus 1.600 metros cuadrados, el ambulatorio albergará 23 consultas: ocho de medicina general, dos de pediatría, y otras dependencias como matrona, centro de planificación familiar, extracciones, recuperación, sala de cirugía menor o sala de curas. Completan el inmueble los espacios de tareas administrativas, una unidad docente con aula informática, un aula de audiovisuales y las zonas de servicios.

 

 


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