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El proyecto de rehabilitación del Edificio Metálico del campus pacense devolverá, en la medida de lo posible, su aspecto original al inmueble, al mismo tiempo que lo adecuará para darle uso y que se convierta en la construcción "representativa" de la universidad. Así lo explicó Andrés Cánovas, de Urbex Arquitectura, una de la empresas que, junto a Enrique Medina y Ramón Sánchez, conforma la Unión Temporal de Empresas (UTE) que resultó adjudicataria de la redacción del proyecto para rehabilitar el viejo mercado de abastos.

Cánovas señaló que ya se ha iniciado el proceso para contratar a una empresa que realice un peritaje del edificio para determinar qué patologías presenta y, en función de los resultados, se elaborará el proyecto de restauración más conveniente, que estará concluido en seis meses como establece el pliego de condiciones. A partir de esa fecha, el Ministerio de Vivienda, que sufragará íntegramente la actuación con 5,2 millones de euros, podrá sacar a concurso la ejecución de las obras.

Está previsto que las catas para analizar las patologías del edificio se inicien a finales de este mes o a principios de diciembre. No obstante, Cánovas ya adelantó que habrá que levantar todas las cubiertas por el mal estado en el que se encuentran y los problemas de humedad que se derivan de ello. El peritaje determinará si hay que actuar en el forjado, o solo reforzarlo.

Asimismo, señaló que se eliminarán todos los elementos añadidos en una restauración anterior como las carpinterías metálicas que no se corresponden con el material que el mercado de abastos tenía originalmente. "Se han colocado lamas de acero, cuando en realidad lo que había antes eran piezas de madera", puso como ejemplo. En el exterior no se percibirá el cambio en las amplias superficies de vidrio, pero en el interior se minimizarán para lograr una mejor acústica y aislamiento.

La propuesta de la UTE adjudicataria, que ya se presentó la semana pasada a responsables de la universidad para recoger sus impresiones, contempla que el interior del edificio deje de ser diáfano para albergar en la planta superior un salón de actos con capacidad para 500 personas y una pequeña "sala" de exposiciones. El techo del inmueble continuará a la vista, pero se construirán algunos muros que permitirán que se pueda calefactar mejor este espacio y, fundamentalmente, se mejore la acústica del mismo.

La planta baja se repartirá entre oficinas y una sala de reuniones para el Consejo de Gobierno de la universidad y para recibir a las distintas personalidades que visitan el campus, con el objetivo de que el inmueble "se convierta en ese edificio representativo del rectorado", recalcó Andrés Cánovas.

"Lo que pretendemos es que sea un edificio con una arquitectura útil, independientemente de que se tenga que seguir percibiendo el espacio del mercado, porque estamos rehabilitando un edificio histórico. No se trata de masacrar el edificio, porque para eso se haría uno nuevo, sino trabajar con esos dos condiciones, de ahí que sea un proyecto complicado", apuntó.

El Ministerio de Vivienda adjudicó la redacción del proyecto de rehabilitación a la UTE madrileña el pasado mes de julio por un presupuesto de poco más de 386.000 euros.


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