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El Museo de Cáceres constituye la máxima representación de la historia y el arte en la provincia cacereña, es la esencia del pasado y el mayor ejemplo de la idiosincrasia de estas tierras, por donde han pasado distintos pueblos desde los primeros vestigios de presencia humana en la cueva de Santa Ana (periodo Achelense, 300.000- 100.000 a. C).

Pero esta riqueza histórica y la continua llegada de nuevos hallazgos no han ido parejas con la actualización del museo, que apenas se ha reformado en los últimos tiempos y se ha quedado obsoleto en algunos aspectos. El Ministerio de Cultura prepara ahora una amplia renovación que ya está en trámites y que, eso sí, obligará a cerrar por completo el recinto durante los tres próximos años.

Pese a ello, la mejora merece la pena, y mucho, según sus propios responsables. Porque no solo se acondicionará y se adaptará el museo a los tiempos, "sino que se actualizarán los contenidos, saldrán a la luz nuevas obras guardadas en los almacenes y se transformará el discurso expositivo para que el visitante pueda conocer mejor qué es lo que está viendo en cada momento", explica el director, Juan Valadés. De hecho, esta reforma y la que obligó a cerrar el recinto entre 1971 y 1975 para incluir la planta superior, son las dos intervenciones más importantes realizadas en el edificio desde que alberga el museo hace 75 años.

La cuantía del proyecto se eleva a 3 millones de euros, de los que 1,2 ya se contemplan en los Presupuestos Generales del Estado del próximo ejercicio. En estos momentos se lleva a cabo la redacción del pliego de condiciones, con la previsión de sacar la obra a concurso antes de fin de año y adjudicarla en los próximos meses, en aras a comenzar la intervención a lo largo del 2009. Una buena noticia para el museo, que lleva doce años esperando esta remodelación.

No es una obra cualquiera, ni por su trascendencia, ni por el propio edificio. Se trata de la Casa de las Veletas, un palacio construido en el siglo XVIII sobre una primitiva construcción de la que se conserva uno de los mejores aljibes árabes (siglo XII) que aún pueden visitarse en la Península Ibérica. Una vez concluida esta mejora, se cerrará durante otro año la Casa de los Caballos, anexa y también incluida en el museo (acoge la sección de Bellas Artes) para eliminar barreras y suprimir humedades. "Propusimos que al menos el aljibe siguiera abierto al público, pero finalmente no se considera prudente", señala Juan Valadés.

Las obras "pondrán el museo al día en todos los aspectos", resume el director, desde su adecuación para el acceso de discapacitados (en estos momentos el recinto incumple la normativa) hasta la mejora del confort interno para el turista, para los propios trabajadores y por supuesto para las piezas expuestas. En este sentido se instalará una climatización integral en las catorce salas del edificio, ya que actualmente solo ocho tienen un sistema de bombas que no es el más adecuado.

Además se transformará toda la museografía, es decir, los recursos y la forma de presentar los contenidos al público, ya que la actual, de los años 70, está anticuada. Habrá nuevas vitrinas, cartelería y mobiliario, textos explicativos más actualizados e incorporación de medios audiovisuales. El aljibe será objeto de pocos cambios, salvo una limpieza a fondo y una puesta punto, pero no podrá hacerse más accesible.