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Santa María ha sido el epicentro de los actos religiosos más importantes de la ciudad y sede de otras ceremonias especialmente simbólicas durante décadas. Por allí han pasado desde los Reyes hasta el último de los ciudadanos, y por supuesto las caras más conocidas del ámbito político y social de Cáceres. Incluso los dos últimos obispos fallecidos, Llopis Ivorra (Alicante) y Jesús Domínguez (Sevilla), pidieron reposar para siempre bajo sus piedras. Ahora que este templo cumple medio siglo desde su proclamación como concatedral, Juan Guerrero, el fotógrafo más veterano de cuantos siguen en activo en Cáceres, quiere rendirle un peculiar homenaje con una exposición que recoge noventa momentos muy significativos.

La muestra está expuesta en la Casa de Hermandad de la Sagrada Cena (Santiago). Forma parte de la serie de colecciones históricas que Juan Guerrero (22-3-1934), colaborador durante largos años de EL PERIODICO EXTREMADURA y el Diario Hoy, acostumbra a sacar a la luz, como Cáceres desaparecido o El maestro Solano.

En la exposición pueden verse las procesiones del Corpus de los años 60, con su boato y la expectación que levantaban; también el funeral por Franco, que tuvo que celebrarse de noche y en el exterior de Santa María debido a la afluencia; la última misa de Llopis en 1977, un obispo que pese a sus restricciones agradó a muchos por la construcción de cientos de viviendas sociales, del seminario o del Coliseum; la alegre llegada del obispo Jesús Domínguez, que acercó la Iglesia a la calle; su emotivo funeral (1990), rodeado de las autoridades; el obispo Ciriaco con sus colaboradores; estampas costumbristas del día de San Jorge; visitas ilustres… Esta nostálgica galería permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre.

 

 


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