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Al menos siete coches aparecieron ayer dañados dentro de los garajes de dos edificios en la avenida Cañada Real. Lo mismo que un día antes sobresaltó a los vecinos de otro bloque en la plaza de San Calixto. A juzgar por el botín, mandos a distancia, alguna gafa, varios CDs y poco más, según los propios afectados, parece más un acto de vandalismo aunque el hecho de que la policía científica no halla podido tomar huellas implica que se tomaron demasiadas medidas para no dejar rastro.

"Por eso –explicó ayer un afectado– porque nos dejaron revueltos todos los papeles de las guanteras y porque a uno, sin embargo, le han dicho en el taller que debieron intentar hacerle un puente nos parece algo raro". A las ocho de la mañana los vecinos empezaron a encontrarse con el desaguisado. Cristales y papeles por todo el suelo además de la cerradura desmontada. Curiosamente la de la entrada a los garajes desde el portal, cuya cerradura, sin embargo, estaba intacta porque los autores debieron hallar la puerta abierta o algún vecino les pudo abrir mediante engaños. A todos los coches los habían roto la ventanilla del conductor y arramplaron con lo que vieran más a mano. En uno de los casos se han llevado también dos bicicletas.

Como el día anterior, los vecinos dieron aviso a la policía nacional aunque algunos se mostraban ayer remisos a interponer denuncia. "Si nos dicen que no han podido coger ni huellas, para qué denunciarlo" reconoció otro de los afectados. Los autores debieron campar a sus anchas y nadie escuchó ningún ruido sospechoso. El problema de inseguridad es aún mayor que si los vehículos hubieran estado aparcados en la vía pública.