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Precintado y vuelto a abrir. Fue lo que pasó ayer en el asador de pollos de la puerta del Sol. La policía local acudió a precintar el local con una orden municipal de cierre pero, posteriormente, los dueños quitaron el precinto y reabrieron al público con el argumento de que el asunto está en el juzgado y, sin una orden judicial, no cerrarán.

El intendente en persona y miembros de la policía fiscal se presentaron en la zona pasadas las diez de la mañana para proceder al precinto. Según testigos, hubo momentos de tensión entre la familia propietaria y, finalmente, uno de sus miembros acompañó a la policía "para declarar por qué no estamos dispuestos a cerrar", explicaba un hijo del dueño.

Según fuentes municipales, es la sexta orden de cierre que decreta el ayuntamiento. La última data del 15 de mayo y entonces, ante la negativa de los propietarios a cerrar, el equipo de gobierno decidió denunciar al dueño por desobediencia a la autoridad. El cierre lo había ordenado tras abrirle un expediente por carecer de licencia de apertura. Además, en junio, el equipo de gobierno decidió denegar la solicitud de los dueños de suspender la orden de cierre y denegar también el recurso que presentaron contra esta orden.

A esto se suma una denuncia vecinal por la producción de gases, ruidos y olores, problemas que los propietarios trataron de solucionar instalando una chimenea, pero que, según el ayuntamiento, no ha dado resultado. Mientras, los afectados han recogido firmas contra el cierre y ayer, un miembro de la familia dijo que han denunciado también al ayuntamiento porque "nos han rechazado alegaciones antes incluso de haberlas presentado", dijo. Por eso, hasta que no haya sentencia, no cerrarán.


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