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La empresa Extremeña de Grasas ya tiene elaborado el proyecto para trasladar su factoría de lugar y evitar así la difusión de olores que desprende su actividad. La reubicación se llevará a cabo a unos 10 kilómetros de Mérida, en dirección sur, donde la empresa deberá construir un nuevo edificio en los próximos seis meses para cumplir con el acuerdo que firmó hace un año con el ayuntamiento, mediante el que se comprometía a realizar su traslado en 18 meses.

En aquel acuerdo, la empresa se responsabilizaba de realizar la transformación de las rutas diarias del abastecimiento de la materia prima de la fábrica para adelantar la entrada de la misma, a partir de las 15.00 horas, lo que suponía adelantar la producción entre tres y cuatro horas. De esta manera se evita el proceso de fermentación de materiales, que es el origen fundamental de los olores.

Otra condición fue la de desviar entre el 40 y el 50% de la producción a otras plantas industriales de fuera de Mérida durante el periodo de los 18 meses previos a la puesta en funcionamiento de la nueva fábrica, así como no transformar mercancías procedentes de un radio superior a 200 kilómetros de la ciudad. Además, el acuerdo señalaba que si pasados 15 o 20 días del mismo no se habían reducido los olores, el ayuntamiento tomaría otro tipo de medidas.

Según informa el ayuntamiento, la empresa ha cumplido en parte este acuerdo, ya que durante una temporada los olores se redujeron sustancialmente. Sin embargo, en los últimos días la fábrica ha vuelto a desprender molestos olores, y ha incumplido además otros puntos del trato. Hasta el traslado, la factoría trabajará solo de noche para reducir los olores.


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