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La construcción de la autovía EX-A4 entre Cáceres y Badajoz paralela a la actual carretera Ex-100 es la opción más cara de las tres manejadas en el estudio informativo. Costaría 320 millones de euros. No obstante, el informe recoge que es la más adecuada desde el punto de vista de la vertebración del territorio y la rentabilidad económica.

Según el documento, que está expuesto a información pública en los ayuntamientos de Badajoz, Cáceres, Mérida, La Roca de la Sierra, Puebla de Obando, Aldea del Cano, Carmonita, Casas de Don Antonio, Cordobilla de Lácara, La Nava de Santiago, Villar del Rey y Montijo, en ningún caso esta infraestructura tendría un coste inferior a 262 millones de euros. Ese es el presupuesto para la tercera de las alternativas, que contempla crear la autovía desde Casas de Don Antonio hasta la capital pacense bordeando por el sur la Sierra de San Pedro. La otra posibilidad, que también aprovecha el trazado de la A-66 (Autovía de la Ruta de la Plata), obligaría a realizar un desembolso de 319 millones para enlazar Aldea del Cano con el kilómetro 43 de la Ex-100 y, desde ahí, por vía rápida paralela a Badajoz.

 

Mayor coste ambiental La Junta ya ha afirmado que la alternativa más viable es la primera, con un trazado paralelo a la actual carretera y bordeando los municipios de La Roca de la Sierra y Puebla de Obando. Sin embargo, también es la que tiene un mayor impacto ambiental, dado que cruzaría toda la ZEPA de la Sierra de San Pedro –17 kilómetros de espacio protegido–. Para minimizar ese daño, el estudio contempla reducir lo más posible la distancia entre la autovía y la carretera –sin superar los 200 metros de separación en las zonas de mayor interés ecológico (en el entorno de Puebla de Obando) y los 600 en los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes–.

A pesar de ello, esta obra obligaría a realizar labores de desmonte en 6.800 metros cúbicos de terreno y a realizar un movimiento de tierra en una superficie superior a los 300.000 metros cuadrados –en las otras dos alternativas el volumen afectado sería aún mayor–.

Para compensar estos daños el estudio contempla invertir más de 20,2 millones de euros en medidas correctoras del impacto ambiental –en la opción 2 son 15,9 millones y en la alternativa 3, 14,8 millones–. Además, entre otras iniciativas para reducir el daño al entorno, recoge la obligación de no coincidir con las épocas de máxima actividad reproductiva y de cría de especies protegidas. Asimismo, se contempla trasplantar y replantar 35.800 árboles, construir dos pasos de fauna por cada kilómetro y realizar tres falsos túneles –en el puerto del Clavín, el Cortijo y Sierra del Cancho (ninguno de ellos superior a un kilómetro)–.

Más rentable El trazado paralelo a la Ex-100 tendría 81,5 kilómetros, con una decena de enlaces y salidas y cuatro estaciones de servicio, en los kilómetros 4,7 y 63 –dos en cada sentido–. Además, es la alternativa mejor valorado desde el punto de vista de la rentabilidad (menor coste por kilómetro), la seguridad del tráfico, la calidad agrícola de los suelos y la vertebración del territorio.

También destaca que la infraestructura acarreará unos 16 impactos positivos para el entorno en aspectos como la reducción del riesgo de incendios, la visibilidad del paisaje desde la carretera, la creación de empleo, la accesibilidad a la zona, la seguridad vial y la circulación del tráfico, el desarrollo económico y la actividad urbanística.

Por otra parte, las obras de este trazado, si definitivamente es el elegido por la Junta, obligarán a expropiar unos 5.248.000 metros cuadrados entre Cáceres y Badajoz, una operación que de partida podría costar cerca de dos millones de euros, según los cálculos del estudio informativo. La alternativa 2 sería aún más cara (2.688.000 euros) y la tercera algo más barata (2.451.000). El documento estará expuesto hasta el 6 de marzo para realizar las alegaciones oportunas.


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