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El Anfiteatro Romano de Mérida tenía una puerta monumental cuyos pilares se han hallado en la segunda campaña de excavaciones de este monumento y del aledaño Teatro, donde este año se continuará el sondeo donde se dejó a principios del siglo XX para, con el posible hallazgo de elementos arquitectónicos, fijar mejor cómo era.

Así lo explica, en declaraciones a El Periódico Extremadura, el arqueólogo Antonio Pizzo, que ha intervenido en los trabajos desarrollados en los últimos meses en este lugar y en el Teatro Romano, donde se ha documentado una importante remodelación de la zona de los accesos para adecuarlos a los cambios urbanísticos de la romana Emérita Augusta en los cuatro primeros siglos.

Con respecto al Anfiteatro, Pizzo asegura que se confirma la existencia de una puerta de grandes dimensiones, en concreto "un arco del que hemos encontrado los pilares" y de una rampa continua que, desde él, permitía el acceso a la zona de la arena. Además, se ha excavado el sistema de canalizaciones de aguas que rodea el Anfiteatro y se ha determinado la relación de éste con la aledaña muralla de la ciudad romana, en concreto la existencia de una torre en el norte que facilitaba la entrada a las zonas altas del graderío.

Se trata de una solución arquitectónica habitual en los teatros romanos que tenían algún tipo de relación con las murallas cercanas, como es el caso de lo que sucedía en Pompeya, y su objetivo era que "la gente no se amontonara en un punto donde no hay salida".

Por otro lado, los resultados de las excavaciones en el Teatro demuestran que se ha trabajado en las dos versurae, espacios laterales de la escena, y se ha estudiado su evolución desde la construcción del edificio en el siglo I hasta sus transformaciones en el IV.

En la zona oriental, se han hallado canalizaciones de este siglo y estructuras "que confirman la idea de que en el siglo I el acceso al Teatro desde la ciudad era totalmente distinto al que nosotros vemos ahora". En este sentido, inicialmente había un pórtico que posteriormente fue sustituido por otras estructuras, lo que se debe a que "en Mérida todos los edificios se transforman a lo largo del tiempo y las exigencias también".

En la zona occidental, se han encontrado cloacas que facilitaban el desagüe de las aguas sucias del edificio hacia las conducciones subterráneas que daban al río Guadiana y se ha confirmado que también había en el siglo I un pórtico de entrada de los espectadores.

Por otro lado, acerca de la tercera campaña de excavaciones en ambos edificios, que tendrá lugar este año como continuación de las hechas a principios del siglo XX, se trabajará en la apertura de sondeos en la escena del Teatro y en la fosa central o arena del Anfiteatro.

En cuanto al primero, se sabe que se excavó parcialmente en 1910 y que en las zonas aún no tocadas podrían hallarse elementos arquitectónicos que ayudarían a conocerlo mejor.

Sobre la arena del Anfiteatro, prosigue Pizzo, se excavó también a principios del siglo XX pero hasta determinado punto, "y a partir de ahí es donde vamos a intervenir para ver cómo era esa arena en las primeras fases de uso del edificio". "Cuando empezaron las excavaciones en el Teatro y el Anfiteatro se llego hasta un cierto punto solamente, y se dejó un espacio sin excavar. Según los documentos y las fotografías antiguas de las excavaciones se ve perfectamente el nivel de finalización de la excavación antigua".


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