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Antidisturbios impidieron anoche en el paseo de Cánovas una manifestación no autorizada de radicales en la que participaron alrededor de medio centenar de ultraizquierdistas. La protesta, que había sido convocada a través de internet tras el apuñalamiento de Carlos G. Basas en la madrugada del viernes, se saldó sin ningún detenido, aunque todos los manifestantes fueron cacheados e identificados por los agentes en el Kiosco de la Música. En los registros, la policía requisó un mosquetón que podía ser utilizado como arma peligrosa, un espray y pasquines en los que aparecía la frase Solidaridad con Basa y una señal de prohibido con la esvástica.

Ante la previsión de que pudieran producirse enfrentamientos con neonazis, la subdelegación del Gobierno desplegó un fuerte dispositivo policial en el entorno del paseo de Cánovas cio con 25 agentes de la Unidad de Intervención Policial venidos desde Madrid. Cinco furgones y un zeta se situaron a las ocho y diez de la tarde junto al edificio de las Hermanitas de los Pobres, mientras los radicales de extrema izquierda se iban concentrando en el Kiosco de la Música. Agentes de paisano vigilaron en todo momento la concentración ilegal, que también siguieron in situ el subdelegado del Gobierno, Fernando Solís, y el comisario jefe provincial, José María Villar del Saz. Uno de los manifestantes afirmó al término de la protesta haber sido "agredido" por un policía y dijo que había recibido "varios puñetazos".

Aunque el importante operativo de seguridad evitó cualquier conato de incidente, no faltaron los momentos de tensión. Cuando los manifestantes estaban a punto de dispersarse, alrededor de las nueve menos cuarto, la policía recibió el aviso de que a la zona habían acudido varios radicales de extrema derecha, sin lograr su localización.

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OPERATIVO PERMANENTE Al término de la concentración, el subdelegado del Gobierno anunció que anoche estaba previsto mantener la vigilancia en otros puntos de la ciudad como el entorno de la plaza Mayor y confirmó que el dispositivo de seguridad seguirá en próximos días: "Mantendremos la prevención y la vigilancia. No consentiremos que se celebre ninguna concentración o manifestación que no esté debidamente autorizada".

Solís cifró la asistencia a la convocatoria de ayer "en unas 40 personas" e indicó que la prohibición de la Delegación del Gobierno en Extremadura había "surtido efecto y los jóvenes que se pensaban reunir han hecho caso y no han venido a expresar sus ideas en una concentración no autorizada". El delegado gubernativo también afirmó que los manifestantes que portaban los objetos incautados serán sancionados y se felicitó por que la intervención de la policía hubiera terminado sin incidentes.


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