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El mercado medieval echó ayer el cierre con división de opiniones. El público asistente ha quedado contento y según una estimación aproximada del concejal de Turismo del Ayuntamiento de Cáceres, Francisco Torres, el número de visitantes puede estar en torno a los 30.000. En su opinión, el balance es positivo, aunque reconoce "que puede haber habido pequeños errores como la ubicación inicial de algunos puestos o la falta de luz, que se subsanaron pronto".

Los comerciantes, sin embargo, no han quedado tan conformes. Se quejan de exceso de puestos y de un organizador, la empresa Balconet, que no atendía sus necesidades. "Demasiada oferta –dice Marian, de un puesto de marroquinería– la gente se descontrola mucho, la venta no ha ido demasiado bien. Creo que debería reducirse un poco porque si no, vamos a quemar el mercado". Para algunos, el balance económico es incluso desastroso. Es el caso de María del Mar: "nos dijeron que íbamos a ser tres creperías y llegamos aquí y éramos seis. No he vendido nada y no he cubierto gastos". Nils, con un puesto de espadas y armaduras, se queja de no haber podido contactar con el organizador: "ha desaparecido. Le he llamado varias veces y le he enviado mensajes, pero no ha respondido".

EL PERIODICO se puso ayer en contacto con Juan Cantero, responsable de Balconet, que declaró que "los vendedores tienen tres líneas para ponerse en contacto con nosotros. Vosotros –refiriéndose a EL PERIODICO– me habéis llamado y he cogido el teléfono a la primera. Son temas tan aleatorios que prefiero no decir nada más sobre eso". Respecto a los posibles malentendidos con vendedores, Cantero señaló que "son temas técnicos de este tipo de empresas en los que prefiero no entrar".

DISPARIDAD Por lo que respecta al número de puestos, Francisco Torres declaró ayer que "el año pasado tuvimos 180 puestos y para este año habíamos fijado un máximo de 130. Sabremos cuántos puestos ha habido esta semana porque hemos pedido un recuento". Juan Cantero, responsable de Balconet, lo ve de otra forma: "el ayuntamiento no ha fijado un límite de puestos, ha señalado la zona que quería cubrir; lo que sucede es que a veces se cuentan mal porque se mezclan los que son de venta y los que no lo son". Al margen de la cuestión numérica, el concejal de Turismo considera que la ambientación del mercado ha sido buena y que el ayuntamiento "elige a la empresa que mejor cumple las premisas que se han marcado".

También los hay que han quedado contentos, como Hassan, que es marroquí y ha tenido una jaima en la plaza Mayor donde se podía tomar té y productos marroquíes: "yo vine el año pasado –dice– y este año ha venido más gente, sobre todo desde el viernes por la noche, el sábado y el domingo". A Hassan le gusta la gente de Cáceres: "hay gente muy simpática", añade.

Francisco, artesano que hace cuadros con flores naturales, reclama también "que no se publiciten como artesanos productos que no lo son. Si se quiere hacer una feria, que se diga que es una feria, pero que no se hable de mercado artesano".

A pesar de todo, quienes se han acercado al mercado han disfrutado con él. María Angeles está con tres amigos, todos ellos cacereños, y lo tiene claro: "el mercado es maravilloso. Hay gente a todas horas y va a mejor cada año. Es más grande y el ambiente es mucho más bonito". María Angeles y sus amigos son conscientes de la importancia de acontecimientos como éste para la ciudad: "Cáceres necesita esto y más. Y el apoyo que ha tenido el mercado durante los cuatro días no lo tienen todas las ciudades, y por eso muchos de los puestos vuelven cada año".