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La suspensión del mercadillo del martes y la manifestación que sacó ayer a la calle a más de 200 vendedores ambulantes para protestar contra el nuevo recinto diseñado por el ayuntamiento consiguió arrancar al alcalde de Badajoz, Miguel Celdrán, el compromiso de estudiar la ampliación de su perímetro y la distribución de los puestos, reivindicaciones que los afectados llevan planteando desde que conocieron los planes municipales.

El alcalde accedió a entrevistarse con cinco representantes de los vendedores después de que estos, concentrados en la plaza de España, pidiesen a gritos hablar directamente con él. Antonio Salazar, portavoz de los vendedores, mostró su satisfacción por haber podido trasladar a Celdrán sus propuestas y porque "se nos ha escuchado, que era lo que principalmente queríamos", dijo.

Los vendedores plantearon al alcalde la necesidad de ampliar la superficie asfaltada del nuevo recinto y la distribución lineal de los puestos, lo que permitiría módulos de 6, 9 y 12 metros, y excluiría los de 3 metros previstos en la nueva ordenanza. Asimismo, demandan que la homogeneización de los metros de los puestos se haga "al alza".

Por su parte, el portavoz del equipo de gobierno, José Antonio Monago, anunció que la nueva ordenanza del mercadillo no se llevará al pleno del día 5 para su aprobación definitiva tal y como esta previsto, sino que este trámite se retrasará hasta "llegar a mayores puntos de encuentro con la venta ambulante".

SEGURIDAD Monago explicó que esta decisión se ha adoptado, a pesar de que el perímetro y la distribución de los puestos no están recogidos en la ordenanza, para poder analizar con más calma las propuestas de los vendedores del nuevo recinto, en el que, quiso dejar claro, que la seguridad será un elemento "irrenunciable". Precisamente, la falta de seguridad del diseño planteado por los vendedores fue el motivo por el que el concejal de Mercados, Alberto Astorga, dio a los afectados para no aceptar su planteamiento. "Vamos a intentar llegar a un acuerdo, pero siempre bajo la premisa de la seguridad", recalcó Monago.

A pesar de que entre vendedores y ayuntamiento existen "algunas discrepancias" sobre la ordenanza, Monago afirmó que "en el 95% del articulado" y que desde que se iniciaron las conversaciones se ha llegado al consenso en otras cuestiones como la posibilidad de colocar los vehículos detrás de los puestos o que el mercadillo se celebre en un recinto cerrado.

El lunes está previsto un nuevo encuentro para comunicar a los vendedores la decisión tras replantearse sus propuestas.


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