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La Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural de la Junta de Extremadura valora muy positivamente la propuesta de la Comisión Europea de eliminar el porcentaje obligatorio de retirada de tierras para la sementera de este otoño y la primavera del 2008, como reacción a la situación cada vez más difícil del mercado de los cereales.

Desde la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural se aplaude esta medida porque beneficiará, por un lado, a los productores de cereales que tendrán vía libre para cultivar la totalidad de sus tierras durante el otoño y la próxima primavera y reanimar así el mercado y, por otro, supondrá un revulsivo para el sector ganadero, ya que permitirá paliar, en cierta medida, la crisis que a nivel nacional sufre el sector por el desequilibrio entre los precios de la carne y los del pienso.

Con la reducción del porcentaje de retirada de tierras de la producción del diez al cero por ciento, la Comisión Europea espera aumentar la producción en, al menos, diez millones de toneladas. El futuro régimen de retirada de tierras será uno de los temas del debate que comenzará en noviembre con la Comunicación sobre el "chequeo" de la PAC, en el que también se analizará cómo preservar los efectos medioambientales beneficiosos de este régimen.

La fijación del porcentaje de retirada en el cero por ciento no obliga a los agricultores a cultivar sus tierras, sino que pueden seguir retirándolas de la producción de forma voluntaria y aplicando programas medioambientales.

A este respecto, Mariann Fischer Boel, Comisaria de Agricultura y Desarrollo Rural, ha declarado: "Los precios de los cereales han alcanzado niveles sin precedentes en razón de una situación de la oferta cada vez más difícil. Si la cosecha del 2008 fuera mala y se mantuviera el porcentaje de retirada de tierras del diez por ciento, el mercado interior podría estar expuesto a graves riesgos" y, prosigue, "fijar un porcentaje del cero por ciento permitirá producir como mínimo diez millones de toneladas más en la Unión Europea y aliviar la situación del mercado.

A más largo plazo, en este contexto del "chequeo" de la PAC, tengo intención de estudiar detenidamente si el régimen de retirada de tierras sigue siendo una herramienta adecuada. Al mismo tiempo, quiero asegurarme que preservamos los resultados medioambientales positivos que ese régimen ha tenido".

Los precios registrados actualmente en el mercado de los cereales son los más altos jamás alcanzados. La cosecha del 2006, de tan sólo 266 millones de toneladas, ha sido inferior a lo esperado debido a las malas condiciones meteorológicas. Las existencias de intervención se han reducido considerablemente durante la campaña 2006/07, pasando de 14 millones de toneladas a aproximadamente un millón. La estimación del volumen de las existencias privadas varía, pero todos los analistas coinciden en afirmar que ha disminuido sustancialmente en el 2006/07.

Se estima que la cosecha de cereales de este año será inferior a la del año anterior debido al tiempo seco y excepcionalmente caluroso del mes de abril, a las malas condiciones climáticas de este verano en los Estados occidentales de la Unión, y a la sequía y olas de calor que han azotado a los países del sureste de Europa.

Todo ello se traducirá probablemente en una nueva reducción de las existencias privadas de cereales de la Unión Europea de aquí a finales de la campaña del 2007/08. En el plano internacional, se prevé que las existencias al cierre de la campaña 2007/08 caigan a niveles históricamente bajos, en particular en los principales países exportadores.

La superficie de la Unión Europea actualmente sujeta a la obligación de retirada de tierras ocupa 3,8 millones de hectáreas. Si el porcentaje de retirada de tierras se elimina, podrían consagrarse de nuevo a la producción agrícola entre 1,6 y 2,9 millones de hectáreas.

Teniendo en cuenta los rendimientos medios, podrían colocarse así en el mercado unos diez millones de toneladas de cereales suplementarias y, si los agricultores decidieran consagrar el máximo de tierras a la producción de cereales, en detrimento de otros cultivos como la oleaginosas, esta cantidad podría alcanzar incluso los 17 millones de toneladas.

Contexto
La retirada de tierras de la producción, introducida para limitar la producción de cereales en la Unión Europea, se aplicó de forma voluntaria a partir de la campaña de 1988/89. Tras la reforma de 1992, adquirió carácter obligatorio; así, los productores que se acogían al régimen general debían retirar de la producción un porcentaje determinado de sus parcelas declaradas para poder optar a ayudas directas. Con la reforma del 2003, recibieron los denominados "derechos de retirada", que dan lugar a un pago si entrañan la retirada de la producción de tierras subvencionables.

En un principio, el porcentaje de retirada obligatoria se decidía anualmente, pero en la campaña de 1999/00 se fijó de forma permanente en el diez por ciento, en aras de la simplificación. Los agricultores de los nuevos Estados miembros que han optado por el régimen de pago único por superficie, es decir, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Letonia, Estonia, Chipre, Bulgaria y Rumanía, están exentos de la obligación de retirar tierras de la producción.

La Comisaria Fischer Boel ya había anunciado en el Consejo su intención de presentar esta propuesta el pasado 16 de julio. Desde entonces, las estimaciones de la cosecha de cereales en la Unión Europea se han revisado a la baja y los precios han seguido subiendo.


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