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El botellón está destrozando el estadio, que se construyó en el 98, pero parece que ya tiene 25". Así de contundente se mostró Jorge Morgado, responsable de Prensa de Afición Blanquinegra, gestora del Club Deportivo Badajoz, al denunciar los graves deterioros que sufre el Nuevo Vivero a causa de la celebración de los botellones.

Este es uno de los tres lugares –junto al recinto ferial de Caya y el paseo Fluvial– que el ayuntamiento designó para poder consumir alcohol en la calle en el 2003. Cuatro años después, el exterior del estadio acusa los efectos de las juergas de los vándalos. Ventanas con los cristales rotos, paredes inundadas de pintadas, basura, suciedad y restos de orines en todos los rincones, puertas forzadas y sin manillas, huellas de frenazos en las aceras que rodean al recinto…"Aquí te encuentras de todo: condones, orines, heces: esto es un segundo estercolero de la ciudad", describió Cecilio del Cid, vicepresidente de Afición Blanquinegra.

Cuando comenzó a celebrarse el botellón junto al Nuevo Vivero se colocaron unos urinarios públicos, pero también se destrozaron y no se han vuelto a reponer. El servicio de Limpieza recoge la basura los sábados y domingos por la mañana, pero los rincones y las aceras no se limpian con agua a presión "por lo que el olor es insoportable y la suciedad se va acumulando", apuntó Del Cid.

Los responsables actuales del club no entienden que junto a un estadio que costó "muchos millones" se permita celebrar el botellón. "Yo no he visto nada igual en toda España", criticó su vicepresidente, quien instó al ayuntamiento, propietario del Nuevo Vivero, a "parar el deterioro que está sufriendo".

Afición Blanquinegra ha solicitado a la Fundación Municipal de Deportes la colocación de un cierre para proteger, al menos, la zona de los soportales — la entrada de las oficinas, bajo la tribuna–. Este lugar sirve de refugio a los botelloneros cuando llueve y el porche queda intransitable. Tampoco las rampas para el acceso de minusválidos y las taquillas se salvan de los vándalos."Intentamos levantar a la afición y cuando vienen a sacar sus entradas o a abonarse, la imagen que damos es penosa", lamentó el responsable de Prensa.

El botellón no es solo un problema de los fines de semana. Según relató Jorge Morgado, a diario acuden personas a la zona a beber y también a hacer rallys con coches, motos y quads. "No los hacen cuando viene la policía, pero cuando no están sí", aseguró. Las huellas de frenadas por las aceras que rodean al estadio constatan su denuncia.

El estadio cuenta con un operario contratado por la Fundación Municipal de Deportes para el mantenimiento del interior, pero Afición Blanquinegra considera necesario que también personal que se encargara de mantener el exterior. "El día 10 de octubre viene a jugar el Recreativo de Huelva, nos hacen un favor, y esto tiene que estar acondicionado, eso supondrá un buen dinero", argumentó del Cid.

Por su parte, el concejal de la Fundación Municipal de Deportes, Miguel Angel Rodríguez de la Calle, reconoció que el exterior del estadio está "cada día peor por el botellón" y que "evidentemente" se tiene que buscar una solución. En cuanto al cierre propuesto por Afición Blanquinegra, el edil dijo que ha pedido más detalles para estudiar la idea porque –añadió– que se trata de hallar "la mejor solución, pero sin que se rompa la estética del estadio".


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