El Ayuntamiento de Plasencia ha ordenado el cese inmediato de una actividad ilegal de elaboración y venta de alimentos que se desarrollaba en una vivienda ubicada entre la Ronda Salvador y la calle Sor Valentina Mirón, en pleno centro de la ciudad.
La actuación ha sido llevada a cabo de forma conjunta por la Policía Local, los servicios municipales y las autoridades sanitarias, tras varias semanas de quejas vecinales relacionadas con humos, olores y ruidos constantes procedentes del inmueble.
La investigación, dirigida por la Unidad de Policía Administrativa de la Policía Local, permitió confirmar que la vivienda funcionaba como una denominada “dark kitchen” o cocina fantasma, dedicada a la preparación y distribución de alimentos mediante pedidos online y entregas tanto a domicilio como en el propio inmueble particular.
NOMBRE COMERCIAL Y REDES SOCIALES
Según han informado fuentes municipales, la actividad operaba incluso bajo un nombre comercial y utilizaba redes sociales para promocionar sus productos, careciendo sin embargo de licencia municipal y de cualquier autorización sanitaria.
El intendente jefe de la Policía Local, José Antonio Quijada, destacó la importancia de la vigilancia previa desarrollada tras las denuncias vecinales. “Nuestra prioridad ha sido dar respuesta inmediata a los vecinos, que sufrían molestias constantes por olores y ruidos. Tras las labores de vigilancia de la Unidad de Policía Administrativa, constatamos un trasiego de clientes incompatible con el uso residencial de la zona. La persona responsable admitió carecer de cualquier tipo de permiso”.
Por su parte, el concejal de Interior del Ayuntamiento de Plasencia, David Dóniga, subrayó la coordinación entre administraciones y el riesgo que suponen este tipo de negocios clandestinos. “Desde el minuto uno, la coordinación entre la Policía Local, el área de Salud Pública y los servicios municipales ha sido total. No podemos permitir actividades que eluden los controles sanitarios más básicos; estamos hablando de salud pública. Este tipo de ‘cocinas fantasmas’ representan una competencia desleal para nuestra hostelería local, que sí cumple con la normativa, y un riesgo evidente para quien consume productos sin trazabilidad”.
RIESGO SANITARIO Y PREOCUPACIÓN VECINAL
Los hechos ya han sido puestos en conocimiento de las autoridades sanitarias competentes, dado que la manipulación y elaboración de alimentos se realizaba en un entorno no autorizado y sin supervisión administrativa.
Desde el ayuntamiento se ha insistido en la importancia de consumir productos procedentes de establecimientos regulados y autorizados, tanto para garantizar la seguridad alimentaria como para evitar la proliferación de actividades clandestinas que afectan a la convivencia vecinal y a la competencia legal dentro del sector hostelero.
La intervención municipal ha permitido poner fin a una actividad que, además de generar molestias continuadas en la zona centro de la ciudad, podría haber supuesto un importante riesgo para la salud pública.