Sierra de Gata, un santuario para las mariposas
La cita se ha convertido en una cita divulgativa de referencia en el norte extremeño, un lugar donde la ciencia se mezcla con el paseo por el campo y la curiosidad por los pequeños detalles de la naturaleza.
Entre los paisajes verdes y las calles empedradas de San Martín de Trevejo, uno de los pueblos más singulares del norte de Cáceres, la naturaleza volverá a desplegar sus alas esta primavera. Los días 23 y 24 de mayo, esta localidad de la comarca de Sierra de Gata acogerá las III Jornadas de Mariposas, un encuentro que reunirá a científicos, investigadores y amantes de la naturaleza para observar, aprender y celebrar el delicado universo de estos insectos alados.
Organizadas por el Microrrefugio de Mariposas Almaillo, las jornadas nacieron hace apenas tres años como una reunión informal entre amigos fascinados por las mariposas. Hoy se han convertido en una cita divulgativa de referencia en el norte extremeño, un lugar donde la ciencia se mezcla con el paseo por el campo y la curiosidad por los pequeños detalles de la naturaleza.
La edición de 2026 llega bajo el lema “Aprendiendo y disfrutando”, una invitación a descubrir la biodiversidad desde la experiencia directa: escuchar a los especialistas, recorrer senderos donde revolotean las mariposas y comprender por qué su conservación resulta clave para el equilibrio de los ecosistemas. Porque, como recuerdan los organizadores, proteger la biodiversidad es también proteger nuestro propio futuro.
CIENCIA Y NATURALEZA EN EL CORAZÓN DE SIERRA DE GATA
Las jornadas comenzarán el sábado 23 de mayo en la Casa de Cultura de San Martín de Trevejo con la bienvenida institucional del alcalde, Ismael Frade Ambrosio, acompañado por representantes del Parque Cultural Sierra de Gata y de la asociación Vettonia.
El programa reunirá a investigadores de distintos puntos de la península ibérica. Entre las intervenciones destaca la dedicada a los más de dos décadas de trabajo del centro portugués TAGIS – Centro de Conservação das Borboletas de Portugal, presentada por Patrícia Garcia‑Pereira y Eva Monteiro.
La biodiversidad también será protagonista en la charla del entomólogo Georges Verhulst, centrada en los ecosistemas del Parque Nacional de los Picos de Europa. A ello se sumará la proyección de un documental sobre mariposas realizado por el investigador de la Universidad de Córdoba Alberto José Redondo Villa.
Otro de los momentos destacados será la presentación del Proyecto Agrotis, a cargo de Ángel Blázquez Caselles, miembro de la Asociación Lepidopterológica Extremeña, que abordará nuevas líneas de investigación sobre estos insectos.
ENTRE SENDEROS Y MARIPOSAS NOCTURNAS
Pero estas jornadas no se quedarán solo en las conferencias. La tarde del sábado llevará a los participantes al campo, con una ruta guiada al propio Microrrefugio de Mariposas Almaillo, un pequeño santuario natural donde diversas especies encuentran refugio entre flores y vegetación autóctona.
Cuando caiga la noche, la experiencia continuará en el albergue de Villamiel, donde especialistas de ALEPEX dirigirán una observación de mariposas nocturnas. Bajo la luz de las trampas luminosas y el cielo estrellado de Sierra de Gata, los asistentes podrán descubrir un mundo poco conocido: el de las polillas y otras especies que solo despliegan sus alas en la oscuridad.
MIRAR PARA CONSERVAR
El domingo 24 de mayo las actividades se trasladarán al Albergue Escuela del Bosque, donde las ponencias se centrarán en investigación y seguimiento de especies.
Entre ellas destaca la intervención del investigador Luis Miguel Torres Vila, que analizará el llamado “efecto mariposa” en trampas para Cerambyx, y la presentación del proyecto portugués Rede de Estações de Borboletas Noturnas, a cargo de Helder Cardoso.
También se presentará el balance de 2025 del programa de seguimiento de mariposas BMS España, con la intervención de Cristina González Sevilleja, investigadora de la SOCEME.
Al mediodía, las jornadas concluirán con el acto de clausura, tras dos días dedicados a observar con atención uno de los indicadores más delicados de la salud de la naturaleza.
Porque en lugares como Sierra de Gata, donde el paisaje todavía conserva su ritmo natural, el vuelo de una mariposa sigue siendo mucho más que un gesto efímero: es una señal de vida.