Ocho turistas de Sierra de Gata retenidos en Dubái por la guerra
Cristina Fontán, con raíces en Acebo, relata desde un crucero en Dubái la incertidumbre de los viajeros extremeños que no pueden regresar a casa.
La escalada de tensión en Oriente Medio tras los ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos ha provocado el cierre del espacio aéreo en varios puntos estratégicos del Golfo Pérsico. Entre los afectados se encuentran ocho turistas de la comarca cacereña de Sierra de Gata que permanecen retenidos en Dubái sin poder regresar a España.
Una de ellas es Cristina Fontán, afincada en Acebo, quien se encuentra a bordo de un crucero atracado en el puerto de la ciudad emiratí junto a otros miles de pasajeros. “Queremos volver a casa”, explicaba en declaraciones a Radio Interior de Extremadura.
UN VIAJE TRUNCADO
El grupo realizaba un crucero por la zona. El itinerario preveía llegada a Dubái el viernes, estancia durante el fin de semana y salida el sábado por la noche hacia Doha, desde donde tomarían el vuelo de regreso a Madrid el domingo.
Sin embargo, el barco nunca zarpó. “El sábado ya fue imposible, el barco no se movió de Dubái. Con lo cual el vuelo del domingo lo hemos perdido, aunque daba igual porque el espacio aéreo estaba cerrado”, relató Fontán. Desde entonces, la incertidumbre marca la rutina de los viajeros.
TRANQUILIDAD
A pesar de las alarmantes imágenes que han llegado a Occidente, Cristina Fontán insiste en que la situación en su entorno inmediato no es de pánico.
“Hoy sobre todo es un día muy tranquilo. Ayer sí oíamos algún petardazo y vimos alguna columna de humo, pero estamos en el puerto y Dubái es una ciudad enorme. Entre un barrio y otro puede haber 15 kilómetros”, detalló a Radio Interior de Extremadura.
Lo ciertos, es que en la zona portuaria apenas se perciben incidentes aislados, además "esta mañana no hemos visto ninguna columna de humo ni nada”, añadió.
VECINOS DE HOYOS Y PERALES, EN UN HOTEL DEL CENTRO
De los ocho turistas de Sierra de Gata afectados, seis —dos de Perales del Puerto y cuatro de Hoyos— no permanecen ya en el barco. Ellos tenían vuelo el sábado desde Dubái y abandonaron el crucero por la mañana para dirigirse al aeropuerto.
“Salieron a las diez porque el vuelo era a las dos, pero cerraron el espacio aéreo. Estuvieron en el aeropuerto hasta las dos de la mañana”, aclaró Cristina. Finalmente, la compañía los trasladó a un hotel en el centro de la ciudad de Dubái.
Se encuentran cerca del emblemático Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo. Aunque están bien, la recomendación es no desplazarse. “Están aburridos y encerrados en el hotel. No se atreven a salir. Les dicen que pueden hacerlo, pero que no es recomendable”, señaló.
La comunicación con ellos es complicada. “No puedo hablar por teléfono, sólo por WhatsApp. Allí la cobertura es horrible”, explicó.
6.000 PASAJEROS PENDIENTES DE EVACUACIÓN
En el crucero permanecen alrededor de 6.000 personas de distintas nacionalidades. La naviera ha cancelado oficialmente el viaje y ha remitido los datos de todos los pasajeros a sus respectivas embajadas.
“Nos han dicho por megafonía que han contactado con todas las embajadas y que, si se organiza algún plan de evacuación, nos incluirán”, explicó Fontán tras escuchar el último comunicado del capitán.
No obstante, el principal obstáculo sigue siendo el cierre del espacio aéreo. Entre las alternativas que se barajan figura un desplazamiento por carretera hasta Riad, donde sí se puede volar. Pero la logística es compleja: “Imagínate mandar 6.000 personas en autobuses durante diez horas”, reflexionó.
SIN INTERVENCIÓN DIRECTA DE LA EMBAJADA
Por el momento, la embajada española no se ha puesto en contacto directo con ellos, algo que Cristina considera lógico.
“Nosotros íbamos en un viaje organizado. Quien tiene que organizar la vuelta es la naviera y la compañía aérea”, subrayó.
Eso sí, teme que sus compañeros alojados en el hotel puedan quedar fuera de los listados si no figuran ya como pasajeros activos del barco. “Les he mandado un mensaje para que se pongan también en contacto con la embajada, por si acaso”, relató en una entrevista en el magacine de Radio Interior de Extremadura.
GANAS DE VOLVER A CASA
Mientras tanto, los días pasan entre mensajes por megafonía y espera. La estancia a bordo ha sido ampliada al menos hasta el día 6, cuatro días más de lo previsto.
“Nos toca seguir esperando”, resume Cristina, que mantiene la calma pese a la incertidumbre. “Desde luego que no es lo habitual que haya una guerra”, comentó con resignación.
El deseo es común entre los ocho turistas serragatinos: regresar cuanto antes a Extremadura. “Ya tenemos ganas de volver a casa, la verdad”, concluyó.