Nuevo impulso al corredor Madrid-Lisboa por Extremadura
El calendario de desarrollo técnico y ambiental será clave para determinar los próximos pasos de una infraestructura considerada estratégica para la cohesión territorial y la mejora de la conectividad transfronteriza.
La empresa pública Infraestruturas de Portugal ha adjudicado a la firma lusa Tecnofisil la redacción de un estudio previo para el segundo tramo del IC31 en dirección a Monfortinho, un documento que incluye la conexión con España a través de la EX-A1. El contrato, formalizado el 12 de febrero y publicado posteriormente en el portal de licitaciones del Diario Oficial de la Unión Europea, asciende a 696.700 euros (sin IVA) y establece un plazo de 540 días para su elaboración.
Según la información difundida, al procedimiento se presentaron cuatro ofertas. El encargo se enmarca en la fase de planificación técnica y ha sido definido como un estudio previo del tramo entre Castelo Branco y Monfortinho, con mención expresa a la conexión con España. El valor estimado del contrato rondaba el millón de euros.
OTRO PROCEDIMIENTO ABIERTO EN LA FRONTERA
De forma paralela, Infraestruturas de Portugal mantiene en marcha una licitación independiente para servicios vinculados al IC31 en el entorno de Monfortinho, con un presupuesto estimado de 350.000 euros y un plazo de ejecución de 360 días. En ese caso, los criterios de adjudicación ponderan el precio y la calidad.
La documentación técnica asociada a ese concurso contempla la tramitación ambiental necesaria para obtener una nueva declaración favorable, al considerar que la evaluación anterior ya no estaría vigente y que el proyecto debe someterse a un nuevo procedimiento.
UN AÑO DECISIVO PARA LA CONEXIÓN
El avance administrativo en Portugal coincide con los trabajos que desarrolla la Junta de Extremadura para la parte española del corredor. En el lado portugués, el Parlamento ha aprobado la construcción del IC31 como autovía y sin peajes, lo que implica el inicio de los trabajos dentro del calendario previsto por el Gobierno luso.
La conexión forma parte del eje que une las áreas metropolitanas de Madrid y Lisboa a través del norte de la provincia de Cáceres, con impacto directo en localidades como Navalmoral de la Mata, Moraleja, Castelo Branco, Monfortinho, Alcains e Idanha-a-Nova.
La Asamblea portuguesa ha respaldado la ejecución del tramo entre la A23 y la frontera, descartando la opción de una concesión con peajes y obligando al Ejecutivo a adaptar el modelo de financiación. El calendario de desarrollo técnico y ambiental será clave para determinar los próximos pasos de una infraestructura considerada estratégica para la cohesión territorial y la mejora de la conectividad transfronteriza.