Abascal sostiene que “todo está abierto” en Extremadura y exige al PP un cambio de rumbo
El dirigente ha defendido que la disposición de Vox a entrar en el Gobierno autonómico no surgió como una exigencia inicial, sino como respuesta a las declaraciones del PP cuestionando su voluntad de gestionar.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha afirmado que el escenario político en Extremadura sigue sin cerrarse y que las negociaciones con el Partido Popular para la investidura de María Guardiola continúan en un punto incierto. A su juicio, la situación depende exclusivamente de la voluntad de los populares.
Abascal ha señalado que su formación quiere centrar el diálogo en un “cambio de rumbo” en las políticas autonómicas, mientras que, según sostiene, el PP no estaría dispuesto a asumir ese giro.
NEGOCIACIONES EN EL AIRE
El líder de Vox ha insistido en que “puede pasar de todo” en la comunidad, remarcando que no hay acuerdos cerrados. En su opinión, el Partido Popular debe definir con claridad su posición antes de que puedan prosperar las conversaciones.
Preguntado por el papel de Guardiola en las negociaciones, Abascal ha reconocido que hasta ahora ha sido un obstáculo, aunque ha subrayado que la elección de candidatos corresponde en exclusiva al PP y no a su partido.
En relación con la designación del senador autonómico, que finalmente recayó en el PP y no en Vox como ocurrió en la legislatura anterior, Abascal ha restado importancia institucional al hecho, calificándolo de “irrelevante” en términos prácticos.
No obstante, ha interpretado la decisión como un gesto poco favorable hacia una fuerza con la que se pretende alcanzar un entendimiento. En la misma línea, ha criticado que Vox haya quedado fuera de la presidencia y de los órganos de gobierno del Parlamento extremeño.
MÁS EXIGENCIAS TRAS LAS URNAS
Abascal ha recalcado que para su partido el debate no gira en torno a cargos, sino a la orientación política del futuro Ejecutivo. Según ha explicado, el “cambio de rumbo” implicaría revisar políticas aplicadas en distintos niveles institucionales, desde Bruselas hasta las comunidades autónomas.
El dirigente ha defendido que la disposición de Vox a entrar en el Gobierno autonómico no surgió como una exigencia inicial, sino como respuesta a las declaraciones del PP cuestionando su voluntad de gestionar.
En este contexto, ha advertido de que su formación será “el doble de exigente” tras los resultados electorales y ha reiterado que aún quedan días y posibles intentos de investidura por delante. “La única prisa es cumplir con nuestros electores”, ha concluido, dejando claro que el desenlace dependerá de los movimientos del Partido Popular en las próximas semanas.