Tecnología láser para frenar el riesgo: así se estudian los desprendimientos de Coria
Ahora, con la tregua meteorológica, el siguiente paso será profundizar en la investigación para diseñar medidas preventivas que minimicen el riesgo de futuros desprendimientos en una de las zonas más emblemáticas del casco histórico cauriense.
Dos profesionales del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca han visitado esta semana Coria para colaborar técnicamente en el estudio de los desprendimientos registrados en la ladera próxima a la catedral, tras las intensas lluvias acumuladas en las últimas semanas.
La actuación se ha centrado en la inspección del entorno del recinto catedralicio y de la zona del restaurante Montesol, donde se han producido movimientos de tierra asociados a la saturación del terreno. Los trabajos se han realizado mediante el uso de drones de última generación, incluyendo tecnología LIDAR y sensores térmicos, con el objetivo de obtener un diagnóstico preliminar de la estabilidad de la ladera.
LA LLUVIA, PRINCIPAL DESENCADENANTE
Yolanda Sánchez, una de las geólogas desplazadas a Coria y especialista en riesgos geológicos, explicó que en este tipo de fenómenos “deben coincidir varios condicionantes”, entre ellos una fuerte pendiente, una litología susceptible a deslizamientos y, en la mayoría de los casos, una elevada acumulación de agua.
“En torno al 90% de los deslizamientos vienen provocados por la lluvia, por la saturación del terreno”, señaló. En el caso de Coria, según indicó, se han dado los tres factores: pendiente acusada, materiales sensibles y precipitaciones muy concentradas en un corto periodo de tiempo.
INSPECCIÓN DEL ÁREA Y MODELO 3D
Durante la visita, el equipo utilizó tres drones distintos. Uno de ellos equipado con sensor LIDAR, capaz de generar un modelo digital del terreno eliminando virtualmente la vegetación y permitiendo detectar grietas o inestabilidades ocultas. También se empleó un dron térmico para identificar zonas con mayor humedad, potencialmente más vulnerables a nuevos movimientos.
Con las imágenes obtenidas se está elaborando un modelo 3D de la ladera, lo que permitirá analizar su morfología con mayor precisión desde el laboratorio. Además, se recogieron muestras superficiales de suelo para realizar análisis granulométricos y de composición mineralógica mediante difracción de rayos X.
No obstante, la experta advirtió que estos primeros trabajos constituyen solo una “toma de contacto”. Los resultados preliminares podrían conocerse en menos de un mes, aunque no serán suficientes para emitir un informe técnico definitivo. Para ello, sería necesario acometer estudios más profundos, como sondeos geotécnicos o técnicas geofísicas que permitan conocer la estructura interna del terreno.
SITUACIÓN "MEDIANAMENTE ESTABLE"
En el momento de la inspección, la zona se encontraba controlada y acordonada por la Policía Local y los servicios de emergencia, medidas que la geóloga consideró “las más adecuadas” para evitar riesgos a la población. Según explicó, la ladera presentaba una situación “medianamente estable”, y las previsiones meteorológicas apuntan a una mejoría que reduce la probabilidad de nuevos episodios graves a corto plazo.
Aun así, advirtió de que, tras un primer deslizamiento, el terreno puede seguir siendo propenso a nuevos movimientos, aunque previsiblemente de menor entidad si no se repiten lluvias intensas.
VINCULACIÓN Y COMPROMISO CIENTÍFICO
Yolanda Sánchez, natural de Coria, subrayó su vinculación personal con la ciudad y su interés profesional en el estudio de los riesgos geológicos e inundaciones. “Qué menos que poder aportar un poco al pueblo en el que crecí”, afirmó.
Ahora, con la tregua meteorológica, el siguiente paso será profundizar en la investigación para diseñar medidas preventivas que minimicen el riesgo de futuros desprendimientos en una de las zonas más emblemáticas del casco histórico cauriense.