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sábado. 25.04.2026 |
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El frío y la humedad agravan el dolor articular en personas con artritis y artrosis

Dolor con motivo del frío
El frío y la humedad agravan el dolor articular en personas con artritis y artrosis

La artrosis se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, mientras que la artritis presenta un componente inflamatorio más acusado y puede afectar a personas de diferentes edades.

La llegada del frío y el aumento de la humedad suelen ir acompañados de un empeoramiento de las molestias articulares, especialmente en personas que padecen artritis o artrosis. Dolor al iniciar el movimiento, rigidez al levantarse y sensación de pesadez en rodillas, manos o caderas son algunos de los síntomas más habituales durante los meses invernales, una situación que puede dificultar notablemente la vida diaria.

En España, más de 11 millones de personas conviven con enfermedades reumáticas, según los datos del último estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología. Aunque el frío y la humedad no provocan por sí mismos estas patologías, sí influyen en la intensidad de los síntomas y en la percepción del dolor.

“La combinación de bajas temperaturas y humedad afecta a la forma en que las articulaciones gestionan la inflamación y a cómo el sistema nervioso interpreta el dolor”, explicó la reumatóloga María Andreina Terán. Según la especialista, en estas condiciones se observa una mayor rigidez, menor elasticidad de los tejidos y una percepción más intensa de las molestias, especialmente en pacientes con artrosis y artritis. A ello se suma, además, una reducción de la actividad física, lo que contribuye al empeoramiento del cuadro.

La artrosis se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, mientras que la artritis presenta un componente inflamatorio más acusado y puede afectar a personas de diferentes edades. En ambos casos, el clima frío y húmedo favorece la contracción muscular y dificulta el movimiento de las articulaciones, haciendo que actividades cotidianas como caminar o subir escaleras resulten más dolorosas.

Este malestar suele derivar en una disminución del movimiento, generando un círculo vicioso que agrava la rigidez y la pérdida de fuerza. “El frío invita a quedarse en casa y a pasar más tiempo sentado. En personas mayores o con dolor articular, esto se traduce en menor estabilidad muscular y más rigidez”, señaló Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Para aliviar los síntomas, Piqueras recomienda una serie de medidas sencillas: abrigar adecuadamente las articulaciones más expuestas, mantener una rutina diaria de movimiento dentro de casa, realizar ejercicios de movilidad antes de salir al exterior y adaptar el esfuerzo físico al nivel de dolor, especialmente en días de frío intenso o elevada humedad.

Los especialistas insisten en que el objetivo no siempre es eliminar por completo el dolor, sino lograr que sea manejable y compatible con una vida activa. La combinación de protección frente al frío, ejercicio adaptado y seguimiento sanitario ayuda a conservar la autonomía y la fuerza muscular. También se recomienda consultar con un especialista si el dolor resulta muy intenso o limita de forma significativa la actividad diaria.

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