Jerez de los Caballeros arropa a Alfonso Gallardo, que ya tiene una calle en su pueblo
El reconocimiento que ya luce en la fachada de su casa natal —acompañado de una placa y de la nueva rotulación de la calle— llega con el Ayuntamiento gobernado por el PP, que ha recogido esta demanda histórica pendiente de ejecución en anteriores mandatos.
Jerez de los Caballeros homenajeó este sábado a Alfonso Gallardo, uno de los nombres más influyentes —y también más discutidos— de la industrialización extremeña de las últimas décadas. El empresario, nacido en esta misma calle que hoy lleva su nombre, recibió el cariño de familiares, vecinos y antiguos colaboradores en un acto impulsado por el actual gobierno municipal del Partido Popular, encabezado por el alcalde Raúl Gordillo, que ha materializado una petición que venía formulándose desde hace años por personas próximas a Gallardo.
El acto contó con la presencia del expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, durante cuyo mandato se levantó la mayor parte del conglomerado industrial del empresario jerezano. En una intervención breve, Gallardo recordó precisamente esa etapa y, dirigiéndose al público, afirmó que Rodríguez Ibarra “le concedía los permisos antes incluso de pedirlos”, una frase que arrancó aplausos entre los asistentes y que alude a la intensa relación entre ambos durante los años de expansión del grupo.
Gallardo nació en 1932 en una familia de escasos recursos y comenzó trabajando en el sector del hierro viejo y la chatarra. A partir de los años ochenta inició un proceso de expansión que cristalizó en 1992 con la creación de Siderúrgica Balboa, origen del que llegaría a ser uno de los mayores grupos industriales del oeste peninsular.
La trayectoria empresarial del Grupo Alfonso Gallardo estuvo estrechamente ligada a la inversión pública: expropiaciones de suelo, incentivos regionales, subvenciones industriales y ayudas millonarias concedidas por la Junta de Extremadura durante los gobiernos de Rodríguez Ibarra permitieron la implantación de sus grandes proyectos, entre ellos Siderúrgica Balboa y Cementos Balboa. El Tribunal de Cuentas llegó a examinar en 1995 parte de esas ayudas, señalando deficiencias en el control administrativo y en la justificación de los programas vinculados al empleo.
Durante los años 2000, Gallardo acumuló presencia en sectores estratégicos, protagonizó operaciones en medios de comunicación y proyectó la construcción de una refinería cuya financiación requería una elevada participación pública. Ese proyecto nunca llegó a materializarse, frenado por la oposición social y por la falta de autorización ambiental.
La llegada de la crisis económica supuso un punto de inflexión. La caída del acero y el frenazo del sector de la construcción afectaron de lleno a sus empresas, que comenzaron un proceso de endeudamiento y desinversión que finalmente derivó en la venta de activos a fondos extranjeros y en la práctica disolución del grupo tal y como se conoció durante su etapa de mayor expansión.
A pesar de ese declive, la figura de Gallardo sigue generando un fuerte simbolismo en su localidad natal, donde muchos vecinos lo recuerdan por la generación de empleo industrial y otros por el controvertido apoyo institucional que recibió su conglomerado. En su intervención en el acto de este sábado, Gallardo levantó la placa de la calle que lleva su nombre y dijo: "Es más vuestro que mío", dirigiéndose a sus obreros y familia.
Rodeado de vecinos, familiares y del propio Rodríguez Ibarra, Alfonso Gallardo levantó emocionado el rótulo con su nombre en una jornada que reunió memoria, afectos y también una parte significativa de la historia industrial reciente de Extremadura.