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sábado. 25.04.2026 |
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Este es el pueblo de Extremadura que se envuelve en llamas el 7 de diciembre

Los Escobazos
Este es el pueblo de Extremadura que se envuelve en llamas el 7 de diciembre

Los Escobazos no son solo un ritual, sino un vínculo con el territorio, un patrimonio vivo que combina tradición, identidad y un modo de entender la convivencia a través del fuego.

Cada 7 de diciembre, un pequeño pueblo de la comarca de La Vera vive una de las noches más intensas, luminosas y emocionantes de todo el calendario festivo extremeño.

Al caer la tarde, cuando la montaña empieza a oscurecerse, miles de escobones de retama seca se encienden a la vez y convierten las calles de Jarandilla de la Vera en un espectáculo ancestral en el que el fuego no destruye, sino que une, purifica y renace. 

Se trata de una celebración que nos recuerda que el fuego calienta, ilumina y convoca a quienes cada año regresan para sentir de cerca esta tradición declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Este domingo, se espera que más de 12.000 personas se reúnan en torno a la magia de Los Escobazos, una experiencia que mezcla historia, simbolismo y emoción colectiva. La noche comienza mucho antes de que las llamas se alcen: durante días, Jarandilla se prepara con talleres, visitas escolares para transmitir la tradición, actividades culturales y la proyección del corto “Los Escobazos”, una mirada cinematográfica a este rito del fuego. Incluso ha participado recientemente en un encuentro nacional de fiestas tradicionales con fuego celebrado en Nava del Rey, del que ha surgido una asociación que agrupa a estas celebraciones singulares procedentes de distintos puntos del país.

El gran día arranca a mediodía, cuando se entrega el Escobón de Oro, un galardón simbólico que este año rinde homenaje a uno de los vecinos más conocidos del municipio. Tras ello se suceden actos que mantienen viva la esencia histórica de la fiesta: la Petición de la Rosca, la Santa Misa y Novena, la escenificación de la bajada de los caberos desde la sierra y otros momentos que recuerdan los orígenes comunales de esta celebración. Todo conduce a la hora clave, en torno a las 19:00 horas, cuando se inicia la quema de los escobones, una imagen que define a Jarandilla en esta fecha y que da paso a la posterior procesión, donde las llamas acompañan el recorrido en un ambiente único.

Los Escobazos no son sólo un ritual, sino un vínculo con el territorio, un patrimonio vivo que combina tradición, identidad y un modo de entender la convivencia a través del fuego. 

Jarandilla de la Vera vuelve a encenderse este 7 de diciembre, y quienes se acerquen a contemplarlo descubrirán un espectáculo que solo puede entenderse desde la emoción compartida, el respeto por la historia y la fuerza simbólica de una costumbre que, generación tras generación, sigue envolviendo al pueblo en luz y en llamas.

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