Cientos de personas despiden en Olivenza al expresidente Guillermo Fernández Vara
En esta localidad fronteriza, donde nació hace 67 años Guillermo Fernández Vara, se celebró este lunes el funeral del que fuera dos veces presidente del ejecutivo regional y vicepresidente segundo del Senado.
El tañido grave de las campanas de la iglesia de Santa María Magdalena marcó el inicio de una jornada que Olivenza no olvidará en la que se despidió al que fuera presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, fallecido este domingo a consecuencia de un cáncer de estómago.
En esta localidad fronteriza, donde nació hace 67 años Guillermo Fernández Vara, se celebró este lunes el funeral del que fuera dos veces presidente del ejecutivo regional y vicepresidente segundo del Senado. Un adiós que se pretendía íntimo, pero imposible de contener: el mismo día de su entierro habría cumplido 68 años.
El féretro fue recibido entre aplausos largos, sinceros, de esos que rompen el silencio cuando las palabras ya no bastan. Afuera, decenas de vecinos contenían las lágrimas. Muchos llevaban flores; otros, simplemente, el respeto de quien sabe que se va “uno de los nuestros”.
Dentro, la liturgia estuvo presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo, acompañado por los obispos de Plasencia y Coria-Cáceres. La misa transcurrió en un clima de recogimiento, con la familia en las primeras filas y una larga representación institucional arropando el acto. El mensaje del arzobispo resonó en la nave central: “Hoy despedimos a un hombre que sirvió a su tierra con honestidad y entrega, que supo escuchar, dialogar y tender puentes”.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ocupó uno de los bancos cercanos al altar, junto a la vicepresidenta María Jesús Montero, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el presidente del Senado, Pedro Rollán. También asistieron los expresidentes autonómicos Juan Carlos Rodríguez Ibarra y José Antonio Monago, la presidenta de la Junta, María Guardiola, y numerosos consejeros, diputados y senadores.
En los rostros se mezclaban la tristeza y el respeto. A la salida del templo, Sánchez se acercó brevemente a la familia para transmitir su pésame en nombre del Gobierno de España.
“Guillermo fue un servidor público excepcional, un hombre honesto y profundamente extremeño”, declaró después ante los medios de comunicación.
Desde la Junta de Extremadura, la presidenta Guardiola había decretado tres días de luto oficial, con banderas a media asta en todos los edificios públicos y la suspensión de actos institucionales. “Fue un hombre de consenso, siempre dispuesto al diálogo, incluso con quienes pensaban distinto”, subrayó en su comunicado.
Las calles de Olivenza se llenaron desde primeras horas. Vecinos anónimos, representantes de colectivos locales y antiguos colaboradores aguardaban en silencio la salida del féretro. Cuando el cortejo abandonó la iglesia, un aplauso unánime recorrió la plaza.
El féretro fue trasladado al cementerio municipal, donde reposará junto a sus padres. Allí, en la intimidad familiar, se pronunciaron las últimas oraciones. Un grupo de sanitarios dejó una corona en nombre del Servicio Extremeño de Salud, recordando sus orígenes como médico forense y su paso por la Consejería de Sanidad.
MÉDICO FORENSE
Fernández Vara nació en Olivenza el 6 de octubre de 1958. Licenciado en Medicina, obtuvo el número uno en las oposiciones al cuerpo de forenses. Su carrera política comenzó en los años noventa, de la mano de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, con quien fue consejero de Bienestar Social y más tarde de Sanidad.
Presidió la Junta de Extremadura en dos etapas (2007-2011 y 2015-2023) y fue durante más de quince años secretario general del PSOE extremeño. En 2023 asumió la vicepresidencia segunda del Senado, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento.
Su estilo, sereno y dialogante, le granjeó respeto incluso entre sus adversarios. En sus últimas apariciones públicas, pese a su delicado estado de salud, insistía en “la necesidad de hacer política desde la decencia, sin ruido y con propósito”.
En el Congreso y en el Senado, los plenos se detuvieron este lunes durante un minuto de silencio. En la Asamblea de Extremadura, la presidenta Blanca Martín recordó su legado: “Deja una huella profunda en la historia reciente de nuestra región. Fue, ante todo, un hombre bueno”.
El Ayuntamiento de Olivenza abrió un libro de condolencias que se llenó en pocas horas. En él podían leerse mensajes como “Tu ejemplo seguirá guiándonos” o “Gracias por creer en tu tierra hasta el final”.
En las ventanas de muchas casas colgaban lazos negros y fotos antiguas del expresidente saludando en fiestas locales o inauguraciones. Era la manera sencilla en que su pueblo —el mismo que lo vio crecer y al que nunca dejó de volver— quiso decirle adiós.