Consolación Ramos celebra 103 años arropada por su familia en Santibáñez el Alto
Consolación Ramos no solo ha cumplido 103 años, sino que sigue siendo el alma de una familia numerosa que la admira profundamente y que cada septiembre encuentra en Santibáñez el Alto un motivo para celebrar la vida.
Consolación Ramos ha celebrado la semana pasado su 103 cumpleaños acompañada de sus hijos, nietos y familiares en su localidad natal, Santibáñez el Alto, en un homenaje cargado de cariño, orgullo y recuerdos.
Su nieta, Teresa Pedroso, ha compartido la emoción de este día tan especial en los micrófonos de Radio Interior, destacando la vitalidad y el espíritu inquebrantable de su abuela.
Desde que cumplió los 100 años, la familia decidió que cada cumpleaños de Consolación se celebraría en el pueblo, como una tradición familiar. “Estamos todos repartidos por diferentes provincias y esto nos permite volver a reunirnos cada año. Ya van cuatro celebraciones seguidas en Santibáñez”, afirmó en la entrevista emocionada.
Para la familia, llegar a los 103 años no solo es motivo de orgullo, sino también de admiración. “Es un orgullo increíble, y más con la fuerza que sigue teniendo, con lo bien que nos conoce a todos, el cariño que nos da”, explicó la nieta.
Aunque actualmente Consolación reside en la residencia de mayores de San Martín de Trevejo, pero sigue celebrando su cumpleaños en el pueblo, donde toda la localidad se volcó con su visita. “En su paseo, la gente salía a felicitarla. Estaba feliz, era la protagonista del día”, contó Teresa Pedroso.
A pesar de algunos achaques propios de la edad, como usar silla de ruedas y perder casi toda la audición, su estado general es notable. “Te reconoce perfectamente, pregunta por cada uno, por sus hijos, por sus nietos. Tiene la vista perfecta y sigue comiendo sola”, aseguró su nieta.
Consolación mantiene una actitud vitalista que ha dejado anécdotas para el recuerdo. Amante del fútbol desde siempre, su casa era punto de encuentro para ver los partidos cuando en el pueblo pocos tenían televisor. Además, su día a día en la residencia transcurre entre actividades, manualidades y buena comida.
“No perdona la siesta ni el dulce. Siempre te pide algo. Y lo come todo, sin intolerancias ni enfermedades. Siempre hemos dicho que eso también ayuda”, comentó su Pedroso.
Consultada sobre el secreto de su longevidad, la familia no duda en destacar su fortaleza interior. “Se quedó viuda con nueve hijos siendo muy joven. El coraje y la fuerza con la que sacó adelante a todos es impresionante. Ese carácter es lo que la mantiene fuerte”, subrayó la nieta.
Pero si algo define a Consolación, más allá de su edad, es su generosidad ya que “siempre ha sido de las que te sientas en su casa y aunque no tengas hambre, te pone café y magdalenas. Te obligaba a comer, directamente”, recordó entre risas Pedroso.
Consolación Ramos no solo ha cumplido 103 años, sino que sigue siendo el alma de una familia numerosa que la admira profundamente y que cada septiembre encuentra en Santibáñez el Alto un motivo para celebrar la vida.