UPA-UCE cifra en 76 millones las pérdidas del tomate en Extremadura por el clima
UPA-UCE también denuncia que las industrias han impuesto unos precios que “ni siquiera cubren los costes de producción”, lo que ha multiplicado el impacto negativo para los agricultores.
La campaña del tomate en Extremadura concluye con un balance “ruinoso” para los agricultores. Así lo ha denunciado UPA-UCE Extremadura, que cifra en 76 millones de euros las pérdidas para el sector como consecuencia de la reducción de la producción y de los precios “ruinosos” fijados por la industria.
La organización agraria señala que la producción media se situará en torno a 82 toneladas por hectárea, frente a las 93 toneladas contratadas al inicio de la campaña. Este descenso, que supone una merma del 20%, se debe a factores climáticos adversos. Según explican, las lluvias tardías de primavera retrasaron la plantación y debilitaron las plantas, mientras que las olas de calor del mes de agosto terminaron por agravar los daños.
Pero el clima no es la única causa de estas pérdidas. UPA-UCE denuncia que las industrias han impuesto unos precios que “ni siquiera cubren los costes de producción”, lo que ha multiplicado el impacto negativo para los agricultores. “Se trata de pérdidas millonarias que ponen en riesgo la viabilidad del sector”, ha subrayado el secretario general de la organización, Ignacio Huertas, quien critica que “mientras los productores pierden dinero, las industrias vuelven a ganar mucho en otra campaña más”.
UPA-UCE advierte de que esta situación amenaza la continuidad de muchos agricultores, que podrían replantearse su participación en la próxima campaña si no se corrigen estas dinámicas. Además, recuerda que siguen pendientes las resoluciones de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) sobre el incumplimiento reiterado de la ley de la cadena alimentaria por parte de las industrias.
“La imposición de precios ruinosos está poniendo contra las cuerdas a un sector estratégico para Extremadura”, insiste Huertas, reclamando un marco que garantice la rentabilidad de los productores y evite que las pérdidas recaigan siempre en los mismos eslabones de la cadena.