La Junta inicia los trabajos de restauración en las zonas incendiadas en Caminomorisco y Jarilla
Los trabajos se llevarán a cabo tras los grandes incendios forestales de Caminomorisco, con 2.781 hectáreas quemadas, y Jarilla, con 17.367, sin esperar a que ambos fuegos se declaren oficialmente extinguidos.
La Junta de Extremadura pondrá en marcha en los próximos días las primeras actuaciones de conservación y restauración medioambiental en las zonas afectadas por los grandes incendios forestales de Caminomorisco, con 2.781 hectáreas quemadas, y Jarilla, con 17.367, sin esperar a que ambos fuegos se declaren oficialmente extinguidos.
En la actualidad los incendios están estabilizados y se dará por finalizada su extinción cuando desaparezca por completo el riesgo de reactivaciones, algo habitual en siniestros de gran magnitud que suelen quedar contenidos al estar rodeados de zona ya quemada.
La urgencia de intervenir para anticiparse a las lluvias ha llevado a la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural a diseñar en tiempo récord una batería de medidas paliativas y preventivas, tras la declaración de ambas áreas como Zonas de Actuación Urgente (ZAU) en el Consejo de Gobierno extraordinario del jueves 18, que también aprobó la declaración de utilidad pública de estos trabajos.
Según la Ley Agraria de Extremadura, las ZAU se declaran en aquellos terrenos en los que sea preciso adoptar medidas de conservación o restauración inmediata tras una catástrofe natural. En este caso, la Junta ha subrayado la “indudable urgencia” de actuar para paliar las consecuencias de los incendios de este verano, al advertir de que, sin intervención, los daños podrían multiplicarse con la llegada de las lluvias.
Cada zona contará con un plan de actuación específico que detallará las acciones concretas a desarrollar sobre el terreno.
MEDIDAS COMPLEMENTARIAS
La primera medida que se aplicará será el helimulching, consistente en el lanzamiento desde helicóptero de un mantillo de paja sobre el terreno para reducir la erosión del suelo. Se trata de una técnica avalada por la investigación en la última década y que permite tratar grandes extensiones en poco tiempo, con el objetivo de adelantarse a las escorrentías y arrastres de cenizas y sedimentos.
El plan contempla además la construcción de diques de mampostería, fajas subsoladas, nuevas pistas de acceso y reparación de infraestructuras dañadas durante la extinción, así como la corta de arbolado y el tratamiento de restos vegetales.
Los diques de mampostería se utilizarán como obras de corrección hidrológica forestal para retener suelos y cenizas arrastrados por la lluvia. Las fajas subsoladas y caballones, pequeñas terrazas construidas con bulldozer y roturadas a 40 centímetros de profundidad, se colocarán en zonas de mayor pendiente y escasa vegetación, donde el riesgo de erosión es más elevado.
El material vegetal que no se destine a conservación se cortará, desramará y extraerá del monte para evitar la propagación de plagas o enfermedades que puedan afectar a masas forestales no dañadas.
HÁBITATS AFECTADOS
En el incendio de Jarilla, el 60 % de la superficie afectada corresponde a zonas desarboladas, principalmente pastizales y roquedos, un 24 % a robledales, un 8 % a dehesas, un 3 % a masas mixtas de coníferas y un 2 % a encinares. En Caminomorisco, el 60 % de lo quemado eran pinares de Pinus pinaster, un 22 % matorral con arbolado disperso y un 11 % masas mixtas de pinar y frondosas.
En Las Hurdes, el 79 % de la superficie arrasada corresponde a Montes de Utilidad Pública: 1.965 hectáreas en sierras de Caminomorisco y 231 en Pinofranqueado. En Jarilla, el 15 % también pertenece a esta categoría, con 1.484 hectáreas en Hervás y 929 en Casas del Monte. En este último caso, el 83 % de la superficie se encuentra dentro de la Red Natura 2000, aunque no incluye zona ZEPA.
El análisis de pendientes revela que en Caminomorisco un 49 % de los terrenos calcinados presentan desniveles elevados (del 20 al 30 %), un 32 % inferiores al 20 % y un 18 % muy elevados (superiores al 30 %). Los datos de Jarilla están en proceso de revisión.
La Junta subraya que el factor de la pendiente es determinante, ya que cuanto mayor sea el desnivel, mayor es el riesgo de pérdidas de suelo por arrastres derivados de las lluvias.