Los trabajadores de la Central Nuclear de Almaraz piden a Transición Ecológica que reconsidere el cierre de la planta
El comité recuerda que la central lleva más de cuarenta años asentada en la comarca de Campo Arañuelo y que su eventual cierre afectaría de forma directa no solo al empleo de la planta, sino también a las familias y al tejido económico de la zona.
El Comité de Empresa de la Central Nuclear de Almaraz (CNA) ha trasladado a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, la “profunda preocupación” existente entre la plantilla ante el cierre programado de la instalación, que tendría lugar entre noviembre de 2027 y octubre de 2028. En un escrito remitido esta semana, los representantes sindicales advierten de que, si no se revisa el calendario, la clausura podría ser irreversible a partir de marzo de 2026, fecha límite fijada para la decisión definitiva de las compañías propietarias.
El comité recuerda que la central lleva más de cuarenta años asentada en la comarca de Campo Arañuelo y que su eventual cierre afectaría de forma directa no solo al empleo de la planta, sino también a las familias y al tejido económico de la zona. En un territorio con escasas alternativas productivas, la falta de oportunidades supondría —según advierten— que “la única salida para muchos sea emigrar fuera de Extremadura”.
Los representantes de los trabajadores sostienen que la continuidad de la explotación es “la mejor manera de garantizar los empleos estables y de calidad que genera la central”, al constituir la principal fuente de trabajo en la comarca y una de las más relevantes de la región. Además, subrayan que el personal combina décadas de experiencia con nuevas generaciones en formación permanente, lo que asegura relevo y transmisión de conocimientos en un sector altamente especializado.
En su carta, el comité destaca también que la instalación es “un referente mundial” por sus estándares de seguridad y buenas prácticas, con una inversión anual media de 50 millones de euros en modernización y actualización tecnológica. Esa inversión, argumentan, coloca a la planta en las mejores condiciones para prolongar su actividad “en un horizonte mucho más amplio”.
Por todo ello, solicitan una reunión urgente con un representante del Ministerio para analizar las consecuencias de este calendario de cierre. Reclaman que el asunto sea abordado con la “seriedad que merece” y recuerdan que el impacto sería “devastador” no solo para Campo Arañuelo, sino para toda Extremadura.