Según fuentes policiales, los autores se acercan a sus víctimas haciéndose pasar por familiares o conocidos.
La víctima era muy conocida en toda la zona norte de la provincia de Cáceres por encontrarse al frente, junto a su padre, de Helados Cano, un negocio ambulante de helados artesanales con el que recorrían todas las fiestas populares.