La llegada de la patrona de Cáceres marca el inicio de un novenario lleno de tradiciones, música y devoción, con un histórico manto de bodas de plata.
Mujeres ataviadas con el traje típico regional, escopeteros y jinetes se han echado a la calle para llenar de tipismo una jornada en la que han tenido especial protagonismo la quinta del año 1.982, que este año ha sido los mayordomos del santo que cuida las gargantas.