CIEM ha advertido de que esta situación resta competitividad al tejido empresarial extremeño, desincentiva la atracción de inversiones y supone una desventaja para el turismo de interior y su proyección internacional.
El empresariado extremeño asegura que afronta el nuevo año con un renovado "entusiasmo, optimismo, ambición y el firme compromiso de contribuir al desarrollo económico y social de nuestra región".