Extremadura sigue siendo el núcleo del cultivo de hoja de tabaco en España, y uno de los principales polos dentro de la Unión Europea pese a la dura reestructuración debido a la desaparición de las subvenciones a la producción de tabaco a partir de 2010 y a las ayudas por calidad en 2014.
Uno de cada cuatro cultivadores de tabaco tiene menos de 40 años, y más de la mitad tiene menos de 50, lo que contrasta positivamente con el envejecimiento de otras actividades agrarias.