Durante tres horas, varias personas intentaron rescatarlo desde la parte superior, pero cada movimiento provocaba que el gato se lastimara o tuviera dificultades para respirar.
Todo comenzó durante las fiestas de San Miguel, cuando Miguelito, que vivía en una urbanización cerrada, se despistó y salió del recinto.
Los hechos sucedieron, cuando la vivienda en la que Sergio reside junto a sus padres, un primer piso de la calle Jiménez de Préxamo, en Coria, salió ardiendo.